¿Estás dispuesto a salir de tu zona cómoda?


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El siguiente video nos cuenta una historia metafórica que hace referencia a nuestra zona cómoda:



¿Te sentís identificado con esta historia?  

Me gustaría que pienses en aquellas áreas de tu vida donde no estás del todo conforme pero aún no has tomado la decisión de cambiar las circunstancias. O si bien te haz dicho que vas a hacer algo al respecto continuas postergando las acciones de manera continua.

Estas áreas de tu vida están simbolizadas por el cuento del perro. Se trata de un aspecto de nuestra vida donde no estamos felices pero tampoco lo suficientemente infelices como para hacer algo al respecto. Este es un estado peligroso porque podemos mantenernos en la inacción.

Preguntate lo siguiente: ¿Cómo estaría mi vida en 5 años si sigo así? ¿Y en 10 años? ¿Y en 20? Las decisiones que tomes hoy y las acciones que realices son las que van a determinar tu futuro. ¡Es hora de ponerte en acción hoy mismo!

Si estás decidido a salir de tu zona cómoda hacé una lista de posibles acciones y comenzá con la primera dentro de las 24 horas. La repetición consistente de estas acciones es lo que va a producir cambios en tu vida. ¡Cambiarla depende de vos mismo!

Saludos
Martín

Palabras de liderazgo


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Quiero recomendar este video sobre liderazgo, el cual contiene mensajes muy poderosos tanto para los que trabajan como líderes o quieren hacerlo, como para quienes quieren convertirse en líderes de sí mismos. 

Para aquellos que se encuentran buscando trabajo o frente a un desafío grande les recomiendo también el video ya que la actitud que propone es la que necesitamos para enfrentar grandes obstáculos.



Resalto dos frases que me parecen muy importantes:

Actúa como si fueras invencible. Aunque no lo seas nadie nota la diferencia.

No hay atajos a la excelencia

Saludos
Martin

Metaprogramas – una manera de entender los estilos de trabajo de cada persona

 

metaprogramas

Según la PNL cada persona percibe la realidad de manera diferente. Frente al clásico ejemplo de un vaso con la mitad de agua, algunas personas se enfocarán en lo lleno que está el vaso y otras en lo que falta por llenar.
Esta diferencia en la percepción influye fuertemente en nuestro trabajo con otras personas. Por ese motivo resulta sumamente útil conocer los diferentes estilos que cada persona pueda tener. Este conocimiento nos va a ayudar a entendernos más a nosotros mismos y a los demás, a lograr más sintonía con otros y como consecuencia a mejorar nuestras relaciones tanto a nivel laboral como personal. Si trabajás en una posición de liderazgo estas distinciones van a ayudarte mucho a entender cómo se comporta cada integrante de tu equipo y cómo motivarlos según el estilo que tenga cada uno. También van a ayudarte a encontrar un puesto de trabajo acorde a la personalidad de cada persona.
Voy a presentarte seis maneras en las cuales las personas filtran la información que perciben. Estas categorías según la PNL se llaman metaprogramas. Las mismas pueden variar según el contexto y no existe ninguna categoría correcta o incorrecta, sino que cada una de ellas puede ser útil en una situación dada. Quiero aclarar también que estas diferencias no suelen presentarse en forma tan extrema sino que en general se trata de un rango donde existen los puntos intermedios.

Proactivo-reactivo

1. proactividad

La persona pro activa toma acción inmediata. No espera a que otros la inicien. Este tipo de personas en general usan frases activas y con sujeto personal, como por ejemplo: “Yo voy a ir a hablar con el gerente”. Se sienten motivadas con palabras y frases como: “adelante”, “ahora”, “es hora de hacerlo”.
La persona reactiva en general espera que otros tomen acción. En general se toma su tiempo para decidir o quizás nunca llegue a la acción. Estas personas utilizan palabras y frases como: “espere”, “pensemos”, “veamos qué piensan los demás” o “¿alguien va a ir a hablar con el gerente?”.
A través de su lenguaje y acciones podemos identificar qué tipo de persona es cada una. Una vez que lo conocemos podemos usar su mismo lenguaje. También vamos a conocer en qué tipo de trabajo es probable que una persona se desempeñe mejor. Esto también es útil para saber que puede haber personas diferentes a nosotros.

Afrontador-eludidor

2. afrontar

Esta distinción refiere a donde centran su atención las personas. Los afrontadores se enfocan en alcanzar un objetivo que desean. Los eludidores se enfocan más en evitar problemas y en no cometer errores. 
La manera en que se motiva una persona u otra es completamente diferente. A los afrontadores los motivan más los objetivos y premios. Estas personas se motivan buscando alcanzar el placer que les da lograr un objetivo. Por el contrario, los eludidores se motivan más si logran evitar problemas y castigos. Ellos se enfocan más en evitar el dolor que les produce algo negativo.
Para distinguir entre uno u otro debemos observar y escuchar a la persona. ¿Habla más sobre lo que quiere, sobre lo que busca obtener? ¿O habla más sobre los problemas que quiere evitar? Los eludidores son muy buenos para encontrar errores e imperfectos, por lo que pueden desempeñarse muy bien en puestos como el control de calidad.

Interno-externo

3. interno
Esta distinción se refiere a los criterios que cada uno utiliza para decidir. Las personas internas usan sus propios criterios y las personas externas en general recurren a otros.
Un ejemplo clásico es preguntarle a alguien: ¿cómo sabés si hiciste un buen trabajo? Las personas internas simplemente lo saben o lo sienten. Las externas lo saben cuando alguien se los dice. Necesitan una opinión externa para confirmarlo.
Este metaprograma tiene una fuerte influencia en las necesidades de supervisión que tenga cada uno. Los internos tienen muy pocas necesidades de supervisión. De hecho, les molesta que los controlen o los dirijan. Los externos, por el contrario, necesitan ser dirigidos y supervisados. Valoran el feedback y de hecho pueden molestarse si no lo reciben.

De opciones-de procedimientos

4. procedimientos

A una persona de opciones le gusta tener alternativas y al realizar una tarea prefiere pensar en cuál es la mejor manera de hacerla. Este tipo de personas no son muy buenas para seguir reglas estrictas, donde el éxito depende de que las cosas se hagan al pié de la letra.
Una persona de procedimientos, por el contrario, es buena para seguir reglas y procedimientos pero no es muy buena para crearlos. Probablemente crea que hay una manera correcta de hacer las cosas. Este tipo de personas puede no desempeñarse muy bien en un ambiente creativo.
A las personas de opciones les motivan los desafíos en los cuales tenga que buscar diferentes opciones. A las personas de procedimientos les motivan los caminos ya probados donde existe una manera óptima de hacer algo. Podemos darnos cuenta del estilo de cada uno observando su comportamiento.

Genérico-específico

5. específico

Las personas genéricas piensan de manera global. Les gusta tener una perspectiva completa de las cosas. Las personas específicas trabajan mejor con pequeños fragmentos de información, y van desde lo pequeño a lo grande. Se sienten más cómodos con procesos secuenciales. Tienden a hablar de “pasos” y “secuencias” utilizando descripciones muy precisas.
Las personas genéricas son buenas para planificar estrategias. Pueden desempeñarse muy bien en proyectos donde es necesario crear un diseño desde cero. Las personas específicas son buenas para trabajar en tareas concretas que necesiten hacer foco en el detalle y en algo muy específico.
Se pueden distinguir los genéricos de los específicos por la manera en que hablan. Los primeros se refieren más a los grandes rasgos y los segundos van a los detalles. 

Igualador-diferenciador

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Los igualadores perciben lo que hay en común. Los diferenciadores lo que hay de diferente. Mirando la figura de arriba, ¿qué relación hay entre las figuras?
Obviamente hay muchas respuestas diferentes. Las personas que igualan dirían que las tres figuras son iguales (que de hecho lo son). Estas personas en general se mantienen satisfechas en el mismo puesto de trabajo durante años, incluso en tareas que no cambian con el tiempo.
Otras personas perciben las igualdades pero con excepción. Ellos dirían que dos de los triángulos son iguales y uno diferente (es cierto también). A estas personas les gustan los cambios lentos y graduales. Cuando tienen experiencia realizando una tarea pueden continuar haciéndola durante años.
Los diferenciadores son los que perciben las diferencias. dirían que las figuras son diferentes (lo cual también es cierto). Estas personas disfrutan el cambio. En general suelen cambiar rápidamente de trabajo. Se sienten atraídas por lo nuevo o diferente.
Existe una cuarta categoría que serían los diferenciadores con excepción. Ellos dirían que las figuras son diferentes y luego que dos de ellos son iguales. Buscan el cambio y la variedad pero no tanto como los diferenciadores.

Estas categorías pueden usarse en conjunto con los sistemas representativos: visual, auditivo y kinestésico, de los cuales hablamos en una nota anterior.

Como ya comenté, esta clasificación no es estricta ya que varía según el contexto que nos encontremos. Una de las enseñanzas que este conocimiento nos deja es que podemos entender por qué cada persona puede comportarse de manera diferente frente a una misma situación. Esto nos ayuda a tener más empatía y a lograr una mayor influencia. 


Inspirador video de Luis Galindo


Quiero compartir un video de Luis Galindo que presenta varios puntos importantes sobre la actitud frente a la vida. Dicho video contiene muchas ideas alineadas con los temas que hemos compartido en este blog.

Te dejo con el video: 



Algunas de las frases que me parecieron muy inspiradoras son las siguientes:

"No podrías vivir con auténtica pasión si te conformas con una vida menor de la que podrías haber llevado"

"Debemos dejar de pensar en porqué no podemos hacer cosas y empezar a pensar en cómo las podemos hacer"

"La persona que seremos dentro de 2, 3 o 4 años depende de lo que empecemos a hacer al salir de aquí"

Saludos
Martín 

3 sugerencias para silenciar a tu crítico interior

critico

Muchas personas tienen un crítico interno que les recuerda que no pueden hacer algo. Es una voz que los acompaña con frases como: “no lo hagas! puede salirte mal”, “no te arriesgues”, “vas a fracasar”, “no eres lo suficientemente bueno para eso”, etc. Se presenta especialmente cuando queremos hacer algo nuevo, sobre todo cuando es algo que está fuera de nuestra zona cómoda, por ejemplo encontrar un nuevo trabajo, proponerse lograr un ascenso o llevar adelante un nuevo emprendimiento. 
Por más esfuerzo que hagamos en ignorarla y evitar que se encuentra presente, esta voz sigue estando. Es probable que nos haya acompañado por muchos años y si la escuchamos puede impedirnos avanzar hacia nuestros objetivos más ambiciosos. Estas voces pertenecen a nuestra mente que fue condicionada en el pasado pero nada tienen que ver con nuestro potencial de lograr algo en el presente o futuro.
Quiero presentarte algunas sugerencias para silenciar a esta voz crítica:

1. Reconocerla y escucharla sin juzgar

La primera reacción respecto a esta voz es querer ignorarla. Sin embargo, como ya dije, puede ocurrir que cuanto más quieras ignorarla más fuerte se escuche. Aquello a lo que nos resistimos persiste. Por eso en vez de ignorarla te sugiero reconocela. Tomá conciencia de su presencia pero sin esforzarte en hacerla callar.
Escuchá lo que tenga para decir sin juzgarlo. Dejá que hable. Esto es a lo que Eckhart Tolle, autor del libroEl poder del ahora, le llama “escuchar al que piensa”. Se trata de escuchar esa voz como si fuera un testigo pero sin juzgar su contenido. Si juzgamos estamos volviendo al mismo patrón en el que dicha voz nos controla. 
Escuchemos lo que tenga para decir. Dejemos que hable pero sin analizar el contenido. 

2. Hacerle preguntas

Una vez que reconozcamos esta voz podemos también hacerle preguntas que nos ayuden a cuestionar lo que dice. Hacé preguntas que desafíen la veracidad de lo que te dice la voz. Supongamos que tu voz te dice: “¡esto no va a salir bien!” preguntale: ¿qué es lo peor que puede pasar?. Si te dice: “¡vos siempre fracasás!” preguntale: ¿siempre fracaso? ¿El 100% de las veces? ¿No hubo ni una vez que haya hecho algo bien? En general esta voz tiende a exagerar y a generalizar. Si le hacemos ver que la situación no es tan grave o si encontramos un contra ejemplo la intensidad del efecto de la voz va a disminuir.
No existe una formula exacta para la pregunta que hagas. Ponete creativo y buscá obtener un contra ejemplo o una contradicción en el contenido del mensaje de la voz.
Byron Katie, autora de The work (el trabajo), propone una serie de preguntas para cuestionar los pensamientos que causan sufrimiento. Las preguntas son las siguientes:
  • ¿Es esto verdad? (si la respuesta es “no” pasar a la pregunta 3)
  • ¿Estás totalmente seguro de que esto es verdad?
  • ¿Cómo te sentís cuando le creés a este pensamiento?
  • ¿Quién serías si pudieras liberarte de este pensamiento?
Las primeras dos preguntas nos ayudan a cuestionar la veracidad de lo que dice la voz. Muchas veces le creemos ciegamente pero si nos detenemos por un momento nos vamos a dar cuenta que la mayoría de las veces no es verdad. Si la voz te dice “eres un pésimo profesional” alcanza con recordar algún momento en que te haya ido bien como profesional. Una vez que nos damos cuenta que lo que dice la voz es falso nos va a ser más fácil dejar de prestarle atención.
Las otras dos preguntas te hacen consciente de cómo se siente creerle a la voz crítica y como se sentiría liberarte de ella. Si tomás consciencia por un momento de que esta voz te atrapa cuando la creés vas a tener más motivos para dejar de escucharla y tarde o temprano vas a dejarle de prestar atención.

3. Hacer cambios en la voz

Preguntate cómo suena esta voz: ¿es aguda o grave? ¿fuerte o suave? ¿de donde viene el sonido? A partir de eso podes hacer cambios en dicha voz para que su efecto disminuya o que poco a poco vaya desapareciendo.
Un clásico ejemplo es cambiar su voz por la de alguien que te resulte muy graciosa. Puede ser la voz de un personaje infantil que te guste (por ejemplo el pato Donald) o de algún humorista que te resulte muy gracioso. Si cambiás esta voz te va a ser mucho más difícil tomarla en serio.
Otros cambios que podés hacer es bajarle el volumen, cambiar la dirección desde donde viene la voz, hacerla más aguda, etc. No hay restricciones para esto. Podés ir probando poco a poco hasta que encuentres un cambio que te haya sido efectivo.
Poné en práctica estas sugerencias con convicción y perseverancia y vas a ver que su efecto disminuirá, hasta que desaparezca por completo. Dichas sugerencias son independientes y se basan en diferentes técnicas, así que probalas una a una y lográ la combinación que mejor te resulte. Avanzá con confianza hacia tu objetivo y cuando surjan los obstáculos y los miedos encargate de hacerles frente.

Saludos
Martin 

Cómo leer más rápido en la computadora

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En una nota anterior hablamos sobre cómo triplicar la velocidad de lectura en solamente 20 minutos. A raíz de esa nota recibimos muchas preguntas sobre cómo leer más rápido desde una computadora.
Quiero presentarte una herramienta online que puede ayudarte a aumentar la velocidad de lectura en la computadora:


Esta herramienta hace uso de los mismos principios que hablamos anteriormente: que muchas personas se repiten a sí mismos lo que leen y que no aprovechan al máximo su visión periférica. El ojo es mucho más rápido que nuestra conversación interna. Con esta herramienta vas a poder graduar la velocidad de lectura así como también seleccionar la cantidad de palabras que se muestren a la vez. Una vez hechos estos ajustes, el texto va a mostrarse a la velocidad seleccionada.
Te aconsejo que practiques al doble y luego al triple de tu velocidad actual. Cuanto más rápido practiques la lectura más fácil vas a leerlo cuando utilices una velocidad menor. Espero puedas aprovechar esta herramienta cuando necesites leer documentos electrónicos.
Saludos
Martín

Cómo leer 3 veces más rápido en 20 minutos (técnicas de Tim Ferriss)

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Es muy común escuchar que “debemos aprender de manera continua”. Coincido que dicha frase es cierta. Sin embargo, la cantidad de información disponible puede ser abrumadora. Esto aumenta cada vez más dado que la información existente se duplica cada año.
Una habilidad muy importante es la capacidad de lectura rápida. En esta nota quiero presentarte el método que me ayudó a aprender a leer 3 veces más rápido. Este método es el que usa Tim Ferris, autor del libro La semana laboral de 4 horas. Dicho método fue enseñado a los alumnos de la Universidad de Princeton en 1998 en lo que se llamó el proyecto PX. Aprenderlo solamente toma 20 minutos aproximadamente.
La velocidad de lectura promedio es de 200 a 300 palabras por minuto (de media página a una página por minuto). Con este método la velocidad de lectura aumenta a más de 1000 palabras por minuto, y en algunos casos llegó a superar las 3000 palabras por minuto. Se basa en el hecho de que nuestra velocidad de lectura actual resulta poco productiva debido a diferentes ineficiencias en el proceso que de eliminarse aumentan considerablemente la velocidad en la que leemos.
Para realizar este ejercicio vas a necesitar un libro de aproximadamente 200 páginas, una lapicera y un cronómetro. Te recomiendo que elijas un libro que pueda permanecer abierto sin necesidad de sostenerlo y donde puedas leer claramente tanto las páginas pares como las impares. 

Antes de pasar a las técnicas quiero presentarte las observaciones en las cuales se basan dichas técnicas:
  1. Al leer no movemos la vista en una línea continua. Lo hacemos en una secuencia discreta de “saltos” de la vista, moviendo el foco visual un pequeño segmento en cada salto y posicionando la vista al final del segmento. Luego de cada salto, los lectores no entrenados en general mantienen el foco en ese punto fijo de 1/4 a 1/2 de segundo.  Para demostrar esto cerrá un ojo, y tapá el párpado con la punta del dedo. Luego usá el otro ojo para recorrer una línea recta con la vista (sin mover la cabeza), y vas a notar los saltos de la vista y los períodos de foco en un punto.
  2. La mayoría de las personas se repiten a si mismos lo que leen, perdiendo con esto como mínimo un 30% del tiempo de lectura. 
  3. Las personas no entrenadas en lectura rápida en general no aprovechan por completo la visión periférica horizontal. Con esto repiten el 50% de las palabras que leen.

Las técnicas que te presento a continuación tienen en cuenta estos factores. Tené en cuenta que solamente en los pasos 1 y 4 vas a leer buscando entender el texto leído. En los pasos 2 y 3 vas a practicar los ejercicios para condicionarte a la lectura rápida, sin importar si comprendés o no el texto.

Paso 1 – Determinar tu velocidad actual de lectura

Para determinar tu velocidad actual de lectura tomá el libro que hayas elegido, seleccioná 10 líneas aleatoreamente y contá la cantidad total de palabras en esas 10 líneas. Luego dividí dicha cantidad entre 10 para tener la cantidad promedio de palabras por línea (ppl). 
Después de eso tomá tu cronómetro y leé durante un minuto. No intentes leer más rápido de lo normal y buscá entender lo que leas como en una lectura que harías normalmente. Tomá la cantidad de líneas que hayas leído y multiplicala por la cantidad promedio de palabras por línea (ppl) para obtener tu ratio actual de palabras por minuto (ppm).
Usá este método en vez de contar directamente la cantidad de palabras, dado que la cantidad de palabras por línea puede variar dependiendo de la página que estés leyendo.

Paso 2 –  Usar una lapicera para marcar el ritmo de la lectura

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Al marcar el ritmo de la lectura podemos controlar la velocidad de la misma. Esto también ayuda a disminuir el tiempo de fijación de la vista, así como también a eliminar repetirnos a nosotros mismos lo que leemos.
Usá una lapicera para marcar el foco de la lectura. En general funciona mejor poner la lapicera de manera vertical con la punta bajo el texto que estás leyendo. Usala con la tapa colocada, y como si estuvieras subrayando cada línea.  Aplicá las siguientes técnicas:
a) Leé usando la lapicera para acompañar el foco. Leé por dos minutos, esta vez sin preocuparte por la comprensión de la lectura (la comprensión la vamos a ver más adelante). Leé una línea en como máximo un segundo y aumentá la velocidad en cada página. Bajo ninguna circunstancia te tomes más de un segundo por línea.
b)  Luego leé por tres minutos, pero esta vez tomando medio segundo por línea. En este punto es probable que no llegues a comprender nada del texto. No te preocupes por eso ya que el ejercicio no tiene como objetivo la comprensión lectora sino condicionarte a la velocidad de lectura y a marcar el ritmo del foco. Es importante que no te distraigas durante estos minutos.

Paso 3 – Utilizar la visión periférica

En este paso vamos a hacer uso de nuestra visión periférica. Si mirás el centro de la pantalla de tu computadora, vas a ver no sólo el centro sino también los costados. Hacer uso de esta visión periférica puede incrementar la velocidad de lectura en un 300%. Los lectores no entrenados no aprovechan esta ventaja y hacen que parte de su visión vaya a los márgenes del libro, donde no hay contenido.
Pongamos el siguiente ejemplo:
Hace aproximadamente diez años, los estudiantes leían cuatro horas por día  
Si lográs usar tu visión periférica para comenzar la lectura en la palabra “años” y terminarla en la palabra “cuatro” habrías eliminado 6 de las 11 palabras del texto. Esto significaría más que duplicar tu velocidad de lectura. Este concepto puede combinarse con el presentado en el paso 2. Aplicá las siguientes técnicas:
a) Leé durante 1 minuto, tomando un segundo por línea, sin importar la comprensión de la lectura. Comenzá la lectura en la segunda palabra de cada línea y terminarla en la penúltima palabra (en otras palabras, saltear una palabra al principio de la línea y otra al final). Aumentá la velocidad con cada página y bajo ningún concepto demores más de un segundo en una línea.
b) Leé durante 1 minuto tomando un segundo por línea pero esta vez comenzando en la tercer palabra de la línea y terminando en la ante penúltima (en otras palabras saltear dos palabras al principio de la línea y dos al final).
c) Leé durante 3 minutos, tomando medio segundo por línea y salteando tres palabras al principio de la línea y tres al final. Es probable que en este punto no retengas nada de la lectura dada la velocidad de la misma. 

Paso 4 – Determinar tu nueva velocidad de lectura

Calculá tu nueva velocidad de lectura esta vez comprendiendo el texto de la misma manera que lo hiciste en el paso 1. 
Una vez aprendidas las técnicas tu velocidad de lectura aumentará considerablemente. A partir de ahora seguí leyendo utilizando la lapicera para marcar el ritmo y la visión periférica para leer más en menos tiempo. La velocidad con la que leas podrás elegirla vos mismo según el tipo de lectura que se trate y del grado de compresión que quieras alcanzar.
Saludos
Martin