Las 3 posiciones perceptuales de la PNL

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En diversas ocasiones es necesario ver una situación determinada desde diferentes perspectivas. Esto puede ocurrir en una negociación con un cliente, en una discusión con un amigo o con tu pareja, en un debate o en una situación de conflicto, entre otras.  En cada una de estas situaciones, tener la capacidad de ver la situación desde otro lugar nos permite ser más creativos a la hora de encontrar una solución para llegar a un acuerdo común.
La PNL (Programación Neuro Lngüistica) nos ofrece tres posiciones para cambiar la perspectiva y estar más abiertos a nuevas opciones. Las posiciones son las siguientes:

1. Primera posición: La primera posición es el “yo”, o sea ver la situación desde tu propio punto de vista, tomando en cuenta tus intereses y motivaciones. 
2. Segunda posición: La segunda posición es el “otro”, la persona con quién estás negociando o debatiendo, considerando como interpreta este la situación y cuales son sus deseos. 
3. Tercera posición: La tercer posición se refiere a un “observador independiente”, a alguien que puede estar observando la situación pero sin estar involucrado directamente en el resultado. 

Las tres posiciones son importantes. Si tenemos en cuenta solo nuestra posición vamos a pecar de egoístas ya que no vamos a tener en cuenta los intereses de la otra persona. La capacidad de ponernos en lugar del otro nos da empatía, y nos ayuda a llegar a un acuerdo común. Sin embargo, tener en cuenta solamente la posición del otro tampoco resulta favorable ya que estamos dejando de lado nuestros propios intereses. Tener en cuenta solamente la tercera posición implica estar por fuera de la situación, lo cual lleva a tomar una postura distante y poco involucrada.
Una buena estrategia es usar las tres posiciones y tomar conciencia de cómo se siente cada una. Si estás frente a una situación a resolver pasá una por una por estas posiciones tomando nota de tus ideas, sensaciones, comentarios e intereses. En cada posición hacete las siguientes preguntas:

  • ¿Cuales son mis intereses?
  • ¿Qué estoy sintiendo en esta situación?
  • ¿Qué ideas puedo aportar para resolver esta situación?
  • ¿Qué alternativas existen?
  • ¿Qué estoy dispuesto a ceder para llegar a un acuerdo común?

Para hacer esto de manera efectiva es importante que puedas salir de cada una de las posiciones antes de entrar en la otra. Un error común es decir que vemos la situación desde otra perspectiva cuando en realidad no hemos podido abandonar la primera posición. Cambiar de posición requiere realmente ponerse empáticamente en el lugar del otro y del observador abandonando nuestros intereses por completo en ese momento y observando los acontecimientos desde la perspectiva de cada posición.
Para facilitar el cambio de posición ayuda cambiar físicamente de lugar y pensar en algo neutro entre posición y posición. Quizás sea necesario tomar un breve descanso entre una posición y otra. 
Si tomás el tiempo necesario para posicionarte en cada posición es probable que estés más abierto a nuevas soluciones y a encontrar una solución común que antes no se te hubiera ocurrido.
Saludos
Martin

Una sugerencia para influenciar y persuadir (adaptado de Dale Carnegie)

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En diversas ocasiones nos encontramos frente a la necesidad de persuadir a otros. Esto puede ocurrir en el ámbito laboral, por ejemplo, si quiero que mi jefe acepte una propuesta que le hice, que un cliente compre mi producto, o que un potencial socio quiera comenzar un emprendimiento conmigo, y también en el ámbito personal, si quiero por ejemplo elegir el lugar donde voy a ir de vacaciones con mi familia o si quiero que mi pareja acceda a mudarse a un barrio más alejado del centro.
La capacidad de influenciar a otros entonces es una herramienta poderosa, pero ¿cómo podemos persuadir a otros de que estén de acuerdo con nosotros? Según Dale Carnegie, existe una sola manera: hacer que la otra persona quiera hacerlo. Según este autor, un gran error que cometemos al querer persuadir es pensar en nosotros mismos y no en el otro. Una pregunta muy útil es: ¿cómo puedo hacer que el otro quiera hacerlo?

Dale ilustra este principio con un muy buen ejemplo. En una época Dale alquilaba un salón de baile de un hotel para dictar sus conferencias. Al comenzar una temporada se le informó que tendría que pagar casi el triple de alquiler. Para peor, la noticia le llegó una vez que había hecho todos los preparativos para dictar dichas conferencias. Ya había impreso las entradas y hecho todos los anuncios.
Era evidente que no quería pagar ese aumento, pero ¿de qué le iba a servir hablar con el gerente de lo que él quería? Probablemente al gerente solo le interesaría su propio punto de vista. Unos días más tarde fue a hablar con el gerente del hotel.
“Quedé algo sorprendido cuando recibí su carta” dijo, “pero no me quejo. Si yo hubiera estado en su situación, es probable que hubiera escrito una carta similar. Su deber como gerente del hotel es realizar todos los beneficios posibles. Si no procede así lo despedirían como es lógico. Pero tomemos un papel y escribamos las ventajas y desventajas que resultarán para el hotel si insiste con el aumento del alquiler”
Dale tomó entonces una hoja de papel y trazó una línea por el medio, encabezando una columna con la palabra “ventajas” y la otra con la palabra “desventajas”. Bajo el título de “ventajas” escribió: “salón de baile libre”, y luego dijo: “Tendrán ustedes la ventaja de quedarse con el salón de baile para alquilarlo para bailes y convenciones”.
“Pero consideremos también las desventajas. Primero, en lugar de aumentar ustedes los ingresos por lo que yo les pagué, verán ustedes que disminuyen. En realidad los van a perder del todo porque no puedo pagar el alquiler que me piden. Me veré obligado a efectuar mis conferencias en otro lugar.”
“Hay además otra desventaja para ustedes. Estas conferencias atraen multitudes de personas educadas y cultas. Se trata pues de una buena propaganda, ¿verdad? Lo cierto es que si gastaran ustedes cinco mil dólares en anuncios periodísticos no conseguirían atraer al hotel tanta gente como la que viene a estas conferencias. Esto vale mucho para el hotel ¿verdad?”
Mientras hablaba escribió las dos desventajas bajo el título correspondiente y entregó la hoja al gerente diciéndole: “Deseo que estudie cuidadosamente las ventajas y las desventajas que van a resultar para el hotel de esta decisión y que después me haga conocer su decisión definitiva”

Al día siguiente recibió una carta donde se le informaba que su alquiler aumentaría solamente en cincuenta por ciento en vez de trecientos por ciento.  Lo más importante a resaltar es que logró este resultado sin mencionar en absoluto sus intereses. Lo hizo enfocándose por completo en los intereses del otro. 
Si se hubiese enfocado en sus propios intereses, si se hubiese enojado, si hubiese comenzado una discusión probablemente no hubiera llegado a nada. No hubiera logrado disminuir el aumento y es probable que la relación se hubiera deteriorado.
Me gustaría que ahora pienses en una situación en la que necesites influenciar a otros. ¿Cuáles son los intereses del otro? ¿Qué es importante para esta persona? ¿Cómo podrías hacer para que esta persona quiera hacerlo?
Contestar estas preguntas por anticipado va a ayudarte a maximizar la probabilidad de influir en el otro.
Saludos
Martin
(Adaptado del libro “Como ganar amigos e influir en las personas” de Dale Carnegie)

3 sugerencias para fortalecer el músculo mental de la atención

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Hoy en día resulta muy fácil distraerse. Dada la cantidad de estímulos a la que estamos expuestos, mantener la atención en una única actividad por momentos parece ser un gran desafío. El teléfono que suena, los mensajes de texto que recibo, las alertas de la notebook, los ruidos del ambiente, y otros factores de distracción surgen de manera continua. Con todas estas interrupciones no es de extrañar que la mayoría de las personas no puedan pasar unos pocos minutos sin distraerse. Estudios realizados concluyen que el 50% de las veces que se le pregunta a alguien si está prestando atención a lo que está haciendo la respuesta es “no”.
Las distracciones también pueden ser internas a nosotros mismos: un recuerdo que nos viene a la mente puede causarnos una emoción fuerte y por tanto distraernos de lo que estamos haciendo tanto o más que una llamada telefónica. Por lo tanto, nuestro mundo interno también influye en nuestra capacidad de mantener la atención.
Muchas veces no somos conscientes de la importancia de mantener la atención. Podremos pensar que una simple distracción no nos quita mucho tiempo. Sin embargo, según dice Daniel Goleman en su libro “Focus, desarrollar la atención para alcanzar la excelencia”, puede tomarnos entre 10 y 15 minutos volver a concentrarnos después de una interrupción. Imaginate el efecto negativo en nuestra productividad que pueden tener múltiples distracciones durante el día.
Tener la habilidad de mantenernos concentrados tiene sus ventajas. Según el mismo autor, la concentración poderosa genera una sensación de paz y alegría. Es por eso que los deportes como escalar generan tantas emociones positivas, porque requieren mucha concentración. Además, la atención concentrada facilita el aprendizaje. Podemos concluir entonces que la capacidad de mantenerse concentrado es una habilidad que vale la pena adquirir. 
El fortalecimiento de la atención se logra con la práctica. La atención es cómo un músculo que debe ser trabajado regularmente para mantenerse y fortalecerse. A continuación te presentamos 3 sugerencias para fortalecer la atención:

1. Practicar mantener la atención 
Como ya comenté, el músculo mental de la atención debe ejercitarse para fortalecerse. Para eso es importante practicar regularmente el mantener la concentración sin distraerse. Una manera es ayudarse con un cronómetro comenzando con intervalos breves de 5 minutos. Durante esos 5 minutos debemos enfocarnos completamente en una tarea sin distraernos en absoluto. Una vez que lo logramos podemos aumentar el tiempo a 10 minutos, luego a 20, 30, y así sucesivamente hasta llegar a una hora. 
Otro ejercicio que te recomiendo es la practica de vivir el presente que presentamos en una nota anterior.

2. Minimizar las interrupciones
Para mantenernos concentrados debemos minimizar las interrupciones. De nada sirve realizar un esfuerzo por mantener la atención cuando estamos recibiendo continuamente distracciones externas. Cuando decidas permanecer concentrado te aconsejo poner en silencio el teléfono y desconectar todo aquello que pueda interrumpirte.
Si estás en el trabajo te recomiendo hacer todo lo posible para que por un momento puedas trabajar sin interrupciones. Para esto podés ayudarte con las 6 sugerencias para aumentar la productividad, especialmente aquellas que se enfocan en trabajar en intervalos de alta concentración y en disminuir las interrupciones.

3. Tomar intervalos de descanso mental 
En los intervalos de descanso te sugiero que apartes totalmente la mente de las tareas que te encontrabas realizando previamente. Hacer esto va a ayudarte a recargar energía mental para que puedas ser más productivo al volver a la tarea.
La recuperación de dicha energía no solamente depende del tiempo de descanso. Qué hagamos en el intervalo de descanso resulta fundamental para recuperar nuestra energía mental. Determinadas actividades son más favorables que otras para dicha recuperación. Es sumamente importante cambiar la atención a algo relajante y que sea totalmente diferente a la tarea que estábamos realizando.
Por ejemplo, caminar por un parque puede ser muy efectivo, así como también ver una puesta de sol, las nubes, o el volar de una mariposa. Si no nos encontramos cerca de un parque, aún el hecho de sentarnos frente a un mural con una escena de la naturaleza (especialmente con agua) va a ayudar a recuperarnos. Sin embargo, caminar por una avenida no resulta tan efectivo. La razón es que es probable que nos requiera prestar atención al tránsito, a los semáforos, bicicletas, otros peatones y otros estímulos que puedan estar presentes, lo cual utiliza energía que puede causarnos cierto grado de estress.
Navegar por Internet, jugar a un video juego, o responder a un correo electrónico tampoco favorecen mucho la recuperación de energía mental dado que implican seguir inmersos en el mismo ambiente laboral. Es importante desconcetarse lo más posible de las tareas que se están realizando y de ser posible moverse a otro lugar físico.
Saludos
Martin 

Sistemas representativos de la PNL y su influencia en la comunicación

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Según la Programación Neuro Lingüistica (PNL) cada uno de nosotros tiene un sentido predominante y usa dicho sentido con mayor frecuencia. La PNL propone tres categorías dependiendo de cual sea el sentido predominante. Estas categorías se llaman sistemas representativos o representacionales:
  • Visual: Aquellos cuyo sentido predominante es la vista
  • Auditivo: En este caso el sentido predominante es el oído
  • Kinestésico: Esta categoría agrupa los sentidos tacto, olfato y gusto
Esto no quiere decir que una persona visual por ejemplo no utilice el resto de los sentidos. Cada uno de nosotros utiliza los tres sistemas, pero hay uno de ellos que es el predominante.
Este conocimiento nos ayuda a saber cual es la manera óptima en la que podemos comunicarnos con una determinada persona. También nos permite darnos cuenta que no todas las personas funcionan igual a la hora de procesar información del mundo exterior. Una persona auditiva va a responder más a las palabras que a las imágenes. Sin embargo, una persona kinestésica podrá ser más receptiva al contacto corporal. Ignorar esta distinción puede causarnos mucha frustración. Veamos las características de cada sistema representativo:

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1. Visual

  • El sentido predominante es la vista. Por este motivo piensa en imágenes.
  • Prefiere que se le explique a través de imágenes y gráficos
  • Mira a los ojos al hablar y espera que el otro lo mire
  • En general habla muy rápido
  • Utiliza palabras visuales como por ejemplo: ver, imagen, foco, escena, visualizar, perspectiva, brillo, reflejo, clarificar, examinar, ojo, ilustrar, observar, revelar, ver, mostrar, visión, oscuridad, claridad, etc.
  • Utiliza también frases visuales como por ejemplo: “ahora veo lo que dice” o “la situación no está para nada clara”
  • En general es multitarea. Aprende yendo de lo general a lo particular. 
  • Cuida su apariencia y manera de vestirse. Tiende a vestirse con colores llamativos.
  • Tiende a sentarse al borde de la silla
Las personas visuales tienden a ser las más aceleradas dado que las imágenes en el cerebro se procesan a una gran velocidad. Como consecuencia de esto pueden aburrirse fácilmente y tender a pensar que las personas con otro sistema representativo predominante sean lentas o poco proactivas.

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2. Auditivo

  • El sentido predominante es el oido. Presta mucha atención a las palabras.
  • Tiende a recordar según lo que hayan escuchado
  • No necesariamente mira a los ojos al hablar con alguien ni espera que lo miren. Es posible que incline la cabeza para escuchar mejor. Puede entender un concepto sin ningún soporte visual.
  • Habla a una velocidad media
  • Utiliza palabras auditivas como por ejemplo: decir, acento, ritmo, tono, sonido, timbre, preguntar, discutir, notar, oir, escuchar, gritar, silencio, mudo
  • Utiliza también frases auditivas como por ejemplo: “me suena lo que decís” o “nunca había oido algo así”
  • Le gusta que le expliquen los conceptos claramente sin importar cuanto pueda tardar
  • Aprende paso a paso. Necesita aprender un concepto antes de pasar al siguiente.
Las personas auditivas procesan la información a una velocidad media. 

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3. Kinestésico

  • Una persona kinestésica percibe preferentemente a través de sensaciones o sentimientos
  • No necesariamente mira a los ojos al hablar. En general mira hacia abajo ya que busca conectarse con sus sentimientos.
  • Es el más lento de los tres sistemas representativos
  • Se sienta en una posición más relajada
  • Está muy atento a lo que siente y a sus emociones. Confía mucho en sus sentimientos.
  • Utiliza palabras kinestésicas: tocar, contacto, sólido, frío, áspero, agarrar, presión, sensible, estrés, tensión, suave, rascar, sufrir, tangible
  • Utiliza frases kinestésicas como por ejemplo: “estamos en contacto” o “tu idea es muy sólida”
  • Aprende haciendo, tocando
Las personas kinestésicas son las más lentas de los tres grupos. Se toman su tiempo para hacer las cosas dado que buscan conectarse con lo que están sintiendo.

¿Cómo podemos aplicar estas categorías para comunicarnos de manera más efectiva?


Lo primero es entender que no todos somos iguales en la manera de comunicarnos. Solo por el hecho de que alguien se comporte de manera diferente no quiere decir que no esté interesado en escucharnos o que tenga dificultades de aprendizaje. Es altamente probable que utilice un canal diferente al nuestro. Por ejemplo, si una persona kinestésica mira hacia abajo no quiere decir que no está prestando atención. Esta suele ser una fuente de conflicto para personas visuales, que esperan que los demás los miren cuando están hablando.
Una vez entendido esto es importante prestar atención al sistema representativo de la persona con la cual nos estamos comunicando: ¿cómo son sus movimientos? ¿qué lenguaje utiliza? ¿me mira cuando le hablo o mira hacia abajo? Es importante tomar un momento para observar a la persona ya que todos podemos tener una parte de cada canal. Que usemos una palabra visual no quiere decir que seamos visuales. Debemos estar atentos para saber cuál es el sistema representativo predominante.
Una vez detectado el canal podemos comunicarnos con la persona de acuerdo a su sistema representativo. Esto va a generar una mayor conexión con la persona así como una mayor probabilidad de que entienda y acepte lo que le estamos comunicando.
Es importante también tener en cuenta cómo estos sistemas afectan el proceso de aprendizaje. Una persona visual aprende mejor a través de imágenes. Una auditiva a través de palabras o sonidos y una kinestésica haciendo. Es importante usar esto a la hora de enseñar esto a alguien. A la hora de trabajar con equipos podemos utilizar las tres maneras para asegurarnos de que cada participante pueda entenderlo. Por ejemplo, a la hora de dar una capacitación, podemos mostrar imágenes y videos, explicar el concepto con palabras y realizar un ejercicio práctico donde los participantes puedan hacerlo por ellos mismos. 
Te sugiero que en los próximos días prestes atención al comportamiento de las personas que te son cercanas y busques encontrar su sistema representativo predominante. Una vez que lo encuentres probá comunicarte con ellos usando su sistema representativo y evaluá el resultado de la comunicación. 
Saludos
Martin

Stephen Covey: poniendo primero lo primero

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En una nota anterior presentamos la matriz de Stephen Covey y su aplicación a la productividad. Hoy quiero compartir un video de Stephen que se relaciona mucho con este tema. Se trata de poner primero lo primero: 


¿Qué tanto aplicás esto en tu vida? ¿Tenés claro lo que es realmente importante en tu vida? ¿Estás poniendo lo más importante primero? 
Te sugiero que lo medites y si tenés consultas nos escribas a info@integramasmas.com
Saludos
Martin

6 sugerencias para ser eficaz en el trabajo a distancia

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Como hablamos en una nota anterior, el trabajo a distancia es cada vez más común. El mismo posee ventajas tanto para el prestador del servicio como para el que lo contrata. Sin embargo, dado que la realidad es diferente a trabajar en persona, se requieren determinadas habilidades para ser exitoso en este tipo de trabajo. Hoy quiero presentarte una serie de sugerencias que pueden ayudarte a ser más eficaz en el trabajo a distancia. Si bien las mismas pueden ser también importantes en el trabajo presencial, resultan críticas en el trabajo a distancia.

1. Definir un único punto de contacto
Al trabajar a distancia es crucial definir claramente quién será el punto de contacto. Es probable que trabajemos para muchas personas pero es importante que el punto de contacto sea uno. Este punto de contacto será el encargado de asignarnos el trabajo, de definir las prioridades, los tiempos de entrega, y también de evaluar nuestro desempeño.
Esta será la persona que estará al tanto de todo lo que hacemos. Cuando no hay un punto de contacto claro puede ocurrir que trabajemos para varias personas y que mucho del valor que producimos no se vea, dado que cada persona solo puede ver una parte de nuestro trabajo. También puede ocurrir que surjan conflictos de prioridades dado que cada persona considera prioritario su proyecto. 
Al tener un único contacto nos evitamos estos problemas dado que es este contacto el encargado de resolver este tipo de conflictos. Si no tenés un punto único de contacto te sugiero que lo solicites ya mismo. Carecer de un punto de contacto fromal es más común en aquellas empresas pequeñas que no tienen una estructura oficial. 

2. Definir expectativas claras
Una vez que tenemos definido el punto de contacto podemos pasar a definir las expectativas. ¿Qué espera este contacto de nuestro trabajo? Si bien las expectativas pueden parecer obvias cada persona tiene una idea diferente de lo que espera de otra.
Algunas personas valoran más la calidad del trabajo, otras más el tiempo de entrega. Algunas personas quieren que se les consulte todo, a otras les interesa más que puedas trabajar de manera independiente y que no les robes mucho tiempo. Ciertas personas pueden valorar mucho la documentación. Para otros esto puede ser totalmente irrelevante. Si bien la cultura de cada empresa define qué es importante, cada persona en esa empresa puede tener una perspectiva diferente que es necesario conocer.
Por eso es importante que conozcas la manera de trabajar y las expectativas de tu punto de contacto. Cuanto más las conozcas más fácil te va a ser satisfacerlas y cuanto más las satisfagas mejor va a ser su percepción sobre tu servicio.
Algunas preguntas que podrías hacer son las siguientes: ¿que tendría que hacer para brindarte un excelente servicio? ¿cómo vas a evaluarlo?

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3.  Definir un plan de comunicación
El paso siguiente es definir un plan de comunicación. El plan de comunicación debe responder a las siguientes preguntas: ¿qué debo comunicar? ¿cuando debo comunicarlo? ¿cómo debo comunicarlo?
El plan de comunicación va a variar en función de las necesidades del punto de contacto. A ciertas personas les gusta mucho hablar por teléfono. Otras prefieren comunicarse directamente por correo electrónico. Algunos querrán conocer en detalle todo lo que estás haciendo. Otros van a preferir que le mandes un breve resumen del trabajo realizado, detallando el progreso del mismo.
No existen reglas estrictas para la frecuencia de la comunicación, pero resulta razonable comunicar el estado del trabajo una vez por semana. Esto también depende de la duración promedio de cada tarea que realices.

4. Ante la duda: comunicar
Si en algún momento surge la duda de comunicar algo o no, en la mayoría de los casos la mejor opción es comunicarlo. Las personas difícilmente se quejen por un exceso de comunicación pero seguro se quejan por la falta de comunicación.
Algunos ejemplos de momentos donde una comunicación es clave son: al surgir imprevistos en el trabajo, si se requieren tareas adicionales, si va a haber una demora en los tiempos de entrega, si se detectó un problema que debe solucionarse, si el costo del proyecto aumenta, etc.
Una regla fundamental del trabajo a distancia es: comunicar cada cosa que hacemos. ¿Porqué? Es muy simple, si no comunicamos nuestro trabajo es casi como que no lo hiciéramos. Nuestro contacto no se encuentra al lado de nosotros como para saber que estamos trabajando duro. Por ese motivo debemos informarlo continuamente de lo que hacemos. De esta manera va a percibir el valor de lo que hacemos.
Una regla que uso para la comunicación es la regla 6-2. Esto significa que por cada 8 horas de trabajo dedico 6 horas a hacer el trabajo y 2 horas a comunicar el valor de lo que estoy haciendo. Esto puede parecer en principio poco productivo, pero en el trabajo a distancia la productividad depende también de que nuestra contra parte perciba que estamos siendo productivos. Esto es justamente el objetivo de comunicar.
Veamos un ejemplo concreto. Supongamos que mientras estoy trabajando en un proyecto surge un problema y debo dedicar un día de 8 horas a investigar la causa de dicho problema. ¿Cómo comunicamos esto al cliente? La manera de comunicarlo va a hacer la diferencia. Veamos varios ejemplos:

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Caso 1: No le comunico al cliente del problema. Simplemente lo resuelvo y entrego el trabajo como si el problema nunca hubiera existido y como si esas 8 horas fueran parte del proyecto.
Caso 2: Le comunico al cliente que necesito investigar algo. Lo investigo y luego de las 8 horas termino la investigación y le comunico los resultados al cliente.
Caso 3: Le comunico al cliente la necesidad de investigar. Comunico un plan de acción claro de donde voy a investigar y cuanto tiempo va a llevarme. Si algo no funciona comunico por qué no funcionó. Al terminar la investigación comunico los resultados y un resumen del proceso seguido.

¿Cual creés que comunica de mejor manera el trabajo realizado? Probablemente en el tercer caso el cliente pueda hacerse una imagen clara de lo que hicimos en esas 8 horas. Esto es importante en el trabajo a distancia. Ya que nuestra contra parte no está al lado nuestro debemos darle todas las herramientas posibles para que pueda tener visión de lo que hacemos. 
No quiero decir que tengamos que usar siempre el caso 3. En algunas situaciones puede ser necesario comunicar menos. Por ejemplo, puede pasar si nuestro cliente está ocupado y no quiere ser molestado. Sin embargo son pocos los casos en los cuales comunicar menos es una buena estrategia.

5. Estar disponible
Cuando estamos trabajando de manera presencial y alguien nos necesita es muy simple: puede venir a nuestro escritorio y pedirnos ayuda directamente. Esto no es posible en el trabajo a distancia pero existen maneras de compensarlo. 
Si estamos en un trabajo que requiera alta disponibilidad (por ejemplo un trabajo de soporte) es importante mostrarnos disponibles, o sea que nuestra contra parte sepa que estamos ahí cada vez que nos necesita. Lo importante en estos casos es comunicar que si surge algo nos vamos a hacer cargo. Aunque no estamos físicamente cercanos, mostrándonos disponibles podemos crear la misma sensación de certeza en el cliente que si lo estuviéramos.
Para hacer esto debemos conocer cual es el medio de comunicación preferido por nuestro punto de contacto y estar disponibles en dicho medio. Ejemplos pueden ser: estar disponible frente al teléfono, chat, email, etc. A veces simplemente con responder y comunicar que vamos a hacernos cargo es suficiente.

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6. Comunicar con confianza y certeza
La manera de comunicar también es importante al trabajar a distancia. Nuestra comunicación puede ser lo único que nuestro cliente tiene para sentirse seguro en que vamos a hacernos cargo de los desafíos que puedan surgir. Debemos asegurarnos de comunicar con confianza y certeza. 
Supongamos que nuestro cliente nos hace llegar un pedido urgente para que trabajemos en solucionar un problema que tiene. Veamos dos posibles respuestas de dos personas:
Respuesta 1: En un momento lo veo
Respuesta 2: Estoy trabajando en la solución. En aproximadamente dos horas quedará solucionado.
Quizás a ambas personas les lleva lo mismo solucionar el problema, pero ¿cuál de las dos respuestas comunica más confianza y certeza? Probablemente la segunda. El cliente va a quedarse tranquilo si sabe que estamos trabajando en la solución y que nos va a llevar dos horas. Quiere saber que le estamos dando la prioridad que necesita. Si no podemos estimar un tiempo de resolución podemos decir que en cierto tiempo le vamos a proveer más información. 

Es importante enfocarse tanto en crear valor en el cliente como en comunicar dicho valor. Reitero que el trabajo que hacemos vale sí y solo sí es percibido por nuestra contra parte. Si no se percibe es como si no lo hiciéramos. Te recomiendo también que pidas regularmente feedback sobre tu trabajo y a partir de ahí hagas los ajustes necesarios. Aquí te presento otra nota que puede ayudarte a obtener el feedback.
Te invito a que pongas en práctica estas sugerencias. Si te interesa profundizar este conocimiento escribinos a info@integramasmas.com y un consultor especializado se pondrá en contacto para asesorarte en cómo aplicarlo a tu propio trabajo.
Saludos
Martin

¿Qué tan efectivo es el trabajo a distancia?

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Hoy en día es muy común trabajar de manera remota, o sea en una ubicación física diferente a la de tu equipo, tu jefe o tu cliente. Se estima que el 19% de los trabajadores trabajan de manera remota, y este porcentaje es aún mayor en algunas profesiones.
Existe la creencia de que el trabajo remoto disminuye la productividad. Sin embargo, esto no es cierto. De hecho varias investigaciones demuestran lo contrario. En un estudio realizado po Stanford con Ctrip, una empresa china de viajes por Internet, se encontró que los trabajadores remotos eran un 13% más productivos y estaban más comprometidos que los empleados que trabajaban en la oficina. 
Los avances de la tecnología han hecho más fácil el trabajo remoto ya que hoy en día la mayoría de las aplicaciones tecnológicas son online. Además existe una variedad de herramientas que permiten la comunicación remota a través de video conferencias, emails, chats, etc. 
La manera de verificar la calidad del trabajo también ha cambiado. En un trabajo tradicional era común que el jefe quisiera tener cerca a sus empleados para ver cómo trabajaban. Sin embargo hoy en día gran parte del trabajo se evalúa por resultados, y dichos resultados son fácilmente medibles online.

¿Qué otras ventajas tiene el trabajo remoto?
Scott Edinger, escritor de Harvard Business Review, explica por qué los trabajadores remotos pueden ser muy eficientes en la comunicación:
Muchos empleados, por más que trabajan en la oficina de la empresa, tienen poco o nulo contacto directo con su jefe. Sin embargo, otros trabajadores remotos por más que tienen a su jefe a miles de kilómetros, se comunican con ellos de manera frecuente.
La distancia hace que las personas se esfuercen más en comunicarse. Quizás por estar muy cerca saben que pueden comunicarse en cualquier momento y justamente por eso no lo hacen de manera frecuente. No obstante, el trabajo remoto los hace más conscientes de la distancia, y los hace tomar conciencia de que para estar bien comunicados debe hacerse un esfuerzo. Muchos jefes remotos agendan reuniones periódicas con sus colaboradores y aprovechan ese momento para mantenerse comunicados de manera regular.
El trabajo remoto también permite tener una mayor cantidad de opciones a la hora de contratar un nuevo empleado, ya que los candidatos pueden buscarse sin limitación geográfica.
El trabajo a distancia puede ser una opción para tener empleados de diferentes culturas sin necesitar una oficina en cada país. Esto puede resultar muy ventajoso a la hora de tratar con clientes en diferentes países ya que dichos clientes pueden sentirse más identificados con un empleado de la misma cultura.
El trabajo remoto puede tener muchas ventajas pero … ¿cuál ha sido tu experiencia al respecto? Me gustaría que dejaras tu comentario. 
En nuestra próxima nota vamos a dar algunas sugerencias para ser efectivo en el trabajo remoto.
Saludos
Martin