4 sugerencias para concretar una venta

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Hoy en día la necesidad de vender se encuentra muy presente en casi todo lo que hacemos. Por más que tengamos un excelente producto o servicio, si no somos capaces de mostrar su valor a un potencial cliente no vamos a lograr resultados. A continuación quiero presentarte algunas sugerencias para concretar una venta. Las mismas pueden aplicarse a tu trabajo o a un emprendimiento. 


1. Conocer al cliente
Un gran error al querer vender es enamorarse del producto o servicio que ofrecemos y luego salir a buscar clientes. En general es más efectivo buscar un grupo de potenciales clientes, y a partir de ahí buscar sus necesidades y crear un producto acorde que satisfaga dichas necesidades.
Debemos preguntarnos: ¿qué es importante para el cliente? ¿qué necesidades tiene? ¿cuales son sus mayores problemas? ¿cuales son sus principales frustraciones? Enfocarnos en el cliente nos va a dar más información para conocerlos y saber qué podemos ofrecerles con el fin de satisfacerlos.

2. Asociar placer con lo que vendemos
El placer es una fuerza muy motivadora. Para que el cliente adquiera un producto o servicio debe asociar en su mente placer con el hecho de obtenerlo. Este placer debe sentirse a nivel emocional. De nada sirve querer convencer racionalmente a nuestro cliente de todas las ventajas de nuestro producto. Si el cliente no logra sentir la emoción de placer al pensar en nuestro producto la venta difícilmente se concrete.
Para asociar lo que ofrecemos con placer debemos enfocarnos en las necesidades emocionales de nuestro cliente. Esto lo conocemos del paso anterior. Y debemos mostrarle cómo nuestro producto o servicio cumple su necesidad o resuelve su problema. A nadie le gusta que le queramos vender algo a la fuerza pero si le demostramos que lo que ofrecemos cubre una necesidad o resuelve un problema existente la venta se va a concretar muy fácilmente.
Supongamos que estamos vendiendo una cama con un diseño innovador. Lo primero que vamos a decirle al cliente no es que vendemos una cama sino preguntarle si le interesaría descansar mejor y obtener todos los beneficios que esto puede tener: sentirse más relajado, con más energía, etc. A partir de ahí podemos mostrarle cómo nuestro producto ayuda a lograr estos objetivos y como consecuencia lograr el estado emocional buscado.

3. Crear un sentimiento de urgencia
La urgencia motiva la acción. Si logramos instalar un sentido de urgencia en la mente del cliente, el mismo va a estar más decidido a tomar acción inmediata. Para eso debemos buscar un motivo para que comprar ahora sea más beneficioso que comprar en otro momento.
Una manera de hacerlo puede ser a través de una oferta limitada por un período de tiempo o por x cantidades de producto. La escasez también puede motivar a la acción dado que el cliente percibe que si no se decide ahora puede quedarse si la posibilidad de acceder a la oferta.

4. Eliminar dudas
Por más convencido que esté nuestro potencial cliente, en el momento de concretar la venta pueden surgir dudas. Debemos tener la habilidad de eliminar estas dudas para que la venta se concrete. 
Estas dudas suelen ser expresadas a modo de preguntas indirectas, y lo que el cliente en el fondo busca conocer es si puede confiar en nosotros. Se busca corroborar que tengamos la experiencia para asegurarle al futuro cliente que no vamos a decepcionarlo. Algunas preguntas de este tipo pueden ser: ¿trabajaste con empresas multinacionales? ¿con empresas familiares?  ¿con empresas de x rubro? etc.
Estas preguntas pueden variar mucho de manera tal que va a ser muy difícil que nuestra experiencia cubra todos los casos. Sin embargo dichas preguntas en realidad buscan conocer lo siguiente: ¿puedo confiar en vos? ¿te importo? y ¿si ocurre algo te hacés cargo?
Una vez que sabemos esto podemos contestar las verdaderas preguntas. Podemos decirle a nuestro potencial cliente lo siguiente: "Siento que querés saber si esto va a funcionar para vos", y a partir de ahí ofrecer una garantía que otorgue confianza a nuestro cliente.
Una vez que este pueda sentir que no vamos a decepcionarlo va a sentirse cómodo para tomar la decisión de concretar la venta.

Concretar una venta es una tarea que requiere mucha empatía y rapport. Se trata de conocer qué es lo que necesita el cliente y persuadirlo de manera que este esté seguro de que nuestro producto o servicio tiene lo que él necesita para satisfacer su necesidad.
Si te interesa aprender más sobre cómo ser más efectivo en el proceso de venta contactate con nosotros escribiendo a info@integramasmas.com y uno de nuestros consultores especializado en esta área se pondrá en contacto para asesorarte.
Saludos
Martin

Ejercicio para desarrollar la empatía (adaptado de Carlos Sosa)

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La empatía es una de las habilidades interpersonales más importantes. Empatía significa "sentir dentro". Es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra. Tener empatía implica saber ponerse en el lugar del otro, entenderlo por más que pueda ser una persona muy diferente a nosotros.
Según Daniel Goleman, la empatía es un componente fundamental de la inteligencia emocional, y esta habilidad es más importante a la hora de trabajar con personas que las habilidades técnicas. La capacidad de entender y ponerse en el lugar del otro nos permite anticipar y solucionar conflictos interpersonales, tener una mayor influencia en los demás, lograr una mayor conexión emocional con las otras personas, ser más persuasivos, aumentar la probabilidad de que los demás confíen en nosotros, etc.
Queda claro que la empatía es una habilidad que vale la pena adquirir. Sin embargo, a veces no resulta tan fácil ponerse en el lugar del otro. Hoy quiero presentarte un ejercicio que te va a ayudar a desarrollar la empatía. El ejercicio consiste en tres pasos y te lo presento a continuación:

Paso 1: Escribir el nombre de 3 personas que no te agraden, detallando qué es lo que no te agrada de ellos. Puede tratarse de una persona conocida o un grupo de personas. Cuanto más conozcamos de esta persona más adecuada va a ser para el ejercicio.
Ejemplo: los políticos, mi cuñado, mi vecino de enfrente. No me gustan los políticos porque son falsos. No se puede confiar en ellos. Dicen mucho pero no hacen nada.

Paso 2: Tomar una por una a estas personas que no te agradan. Ponerse en su lugar y describir su propósito más elevado buscando una intención positiva. Para realizar esta parte es fundamental que puedas salir de tu lugar de crítica y ponerte de lleno en el lugar del otro sin juzgarlo.
Ejemplo: Los políticos son personas que tienen un ideal, que al principio creen poder alcanzar. Son perseverantes. Corren el riesgo de ser demolidos por la crítica de todos. Se adaptan a condiciones cambiantes y a opiniones diversas.

Paso 3: Describir un comportamiento propio similar al comportamiento negativo de estas personas que no te gustan. Para esto te recomiendo dejar tu orgullo de lado y observarte con capacidad de auto crítica. Alcanza con encontrar una situación o un contexto en el cual tengas este comportamiento negativo.
Ejemplo: A veces siento que soy falso. Trato de caer bien a las personas aunque no me caigan bien. A veces no me gusta algo pero no lo digo. Oculto la verdad por miedo a confrontar o miento para no quedar mal.

Practicar este ejercicio te va a ayudar a desarrollar la empatía. Una vez que lo hayas hecho te recomiendo tenerlo presente y aplicarlo cada vez que encuentres algo que no te agrada de alguien. Esto te va a ayudar a ponerte en su lugar y a partir de ahí tener más información para realizar una acción determinada. Esto no quiere decir que siempre vamos a ponernos de acuerdo con lo que dice el otro. Sin embargo, cuanto más podamos ponernos en su lugar más fácil va a ser entender cómo se siente la otra persona y a partir de ahí encontrar una solución ganar ganar.
Al ponernos en el lugar del otro dejamos de juzgarlo ya que lo vemos de manera más objetiva. En general aquellas actitudes y comportamientos que no nos gustan de los demás suelen ser en el fondo actitudes y comportamientos que no nos gustan de nosotros mismos, pero que nos cuesta admitir, y por eso optamos por proyectarlos en los demás.
Tomar conciencia y aceptar esto requiere mucho coraje y auto observación, pero nos da la posibilidad de superarnos y de entender más a los demás, y ecaminarnos a crear relaciones interpersonales más efectivas.
Saludos
Martin

2 maneras de administrar el tiempo y su influencia en nuestra vida (parte 2)


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En la nota anterior hablamos de dos maneras diferentes de administrar el tiempo: "dentro del tiempo" (in-time) y "a través del tiempo" (through-time). Si no leíste esta nota te invito a que puedas leerla aquí.
Si todavía no identificaste tu estilo imaginá una línea del tiempo con pasado, presente y futuro. ¿Qué forma tiene esa línea? ¿Donde está el pasado en dicha línea y dónde está el futuro? En general las personas "dentro del tiempo" ven el pasado atrás y el futuro adelante. Sin embargo, las personas "a través del tiempo" ven el pasado a un lado (por ejemplo a la izquierda) y el futuro al otro (por ejemplo a la derecha).
Una vez que hayas identificado tu estilo te presento tres sugerencias.

1. Tener en cuenta tu estilo a la hora de buscar un trabajo

Es importante considerar tu estilo a la hora de buscar un empleo. Algunos trabajos van mejor con las personas "dentro del tiempo" y otros con las personas "a través del tiempo".
Por ejemplo, las personas "dentro del tiempo" se desempeñan bien en tareas de soporte, donde puede haber muchos imprevistos y problemas que requieran atención inmediata. Las personas "dentro del tiempo" en general se encuentran inmersas en la tarea y no son tan conscientes del paso del tiempo. Esto les permite manejar muy bien la presión de tener otros asuntos pendientes mientras están realizando una tarea determinada. Una vez que concluyen dicha tarea pueden pasar a la siguiente, pero mientras trabajan en ella no se preocupan de lo que tienen pendiente, lo cual les permite ser más efectivos.
Las personas "a través del tiempo" en general se desenvuelven mejor en ambientes más estructurados donde pueden planificar y tener más certeza del tiempo que va a llevar cada tarea. Cuando surgen muchos cambios e imprevistos estas personas pueden estresarse mucho, dado que su planificación debe cambiarse de manera frecuente, y esto puede ser un problema para ellos. 
Si estás en un trabajo que es el opuesto a tu estilo esto puede causarte muchos problemas. Por ese motivo te recomiendo estudiar cuidadosamente una empresa antes de considerar trabajar en ella. Existen empresas con procesos claros, metodologías que se siguen de manera estricta. Estas serán más adecuadas para las personas "a través del tiempo". Por otro lado, otras empresas más flexibles resultarán más convenientes para las personas "dentro del tiempo". 

2. Tener en cuenta que no todos somos iguales

Es importante tener en cuenta esta distinción ya que esta diferencia de estilos va a tener un fuerte impacto en la manera que cada persona se organiza y trabaja. Ignorar estas diferencias puede causar muchas ineficiencias y problemas interpersonales, especialmente si esperamos que las otras personas se comporten como nosotros. Debemos entender que cada persona tiene su estilo, y que este puede ser muy diferente al nuestro. 
Cuando una persona "dentro del tiempo" trabaja con otra "a través del tiempo", pueden surgir distintos problemas como por ejemplo: que la persona "dentro del tiempo" llegue tarde y la persona "a través del tiempo" se moleste, que la persona "dentro del tiempo" no quiera planificar tanto o no cumpla con los tiempos o que piense que las personas "a través del tiempo" son poco flexibles, o que la persona "a través del tiempo" crea que los que tienen el estilo "dentro del tiempo" son poco productivos.
Lo primero es entender cómo funciona cada uno, y a partir de ahí pueden repartirse las tareas de manera acorde. También cada uno debe ser flexible y adaptarse al estilo de la otra persona.

3. Cambiar de estilo cuando sea necesario.

Si nos cerramos en un único estilo vamos a estar muy limitados. En ocasiones resulta muy útil tener la habilidad de pasar de un estilo al otro. Por ejemplo, si tenemos el estilo "dentro del tiempo" y estamos trabajando es un proyecto muy estructurado nos va a ayudar poder cambiar al estilo "a través del tiempo". Lo opuesto puede ser necesario si estamos trabajando en un proyecto creativo.
Para cambiar de estilo, imaginá la línea del tiempo por unos segundos y rotala 90° hasta convertirla en la línea del tiempo del otro estilo. Es decir, si tu estilo es "a través del tiempo" y tu línea se encuentra de lado a lado, rotala hasta que la misma se encuentre de atrás hacia adelante, o viceversa.
Este cambio que puede parecer muy simple, cambia nuestra manera de percibir la realidad. No lo descartes por ser muy sencillo. Practicalo varias veces hasta que puedas incorporarlo.
Tener la flexibilidad de adaptarnos y de pasar de un estilo a otro puede ser una de las herramientas más poderosas que podemos tener a la hora de trabajar en diferentes proyectos y con personas que tienen distintos estilos.

Saludos
Martin

2 maneras de administrar el tiempo y su influencia en nuestra vida

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Un tema muy interesante relacionado con productividad es cómo cada persona se relaciona con el aspecto tiempo. Existen dos maneras muy diferentes de percibir el tiempo: “dentro del tiempo” (in time) y “a través del tiempo” (through time). Myers Briggs realiza la misma distinción pero los llama “el que percibe” (perceiver) y ”el que juzga” (judger) .

Es importante conocer las diferencias entre estos estilos ya que esto influye en la manera que nos organizamos y en la que interactuamos con otras personas. El definir estas dos categorías no quiere decir que pertenezcamos estrictamente a una u otra, sino más bien se trata de un rango. Sin embargo, es altamente probable que nos inclinemos en mayor o menor grado hacia uno u otro estilo. 

A continuación te explico de qué trata cada estilo:

Dentro del tiempo

  • Realiza sus actividades más bien de manera espontánea, sin mucha planificación
  • Puede cambiar fácilmente una decisión
  • Usa las palabras “quizás” y “depende”
  • Vive el presente, sin enfocarse tanto en el pasado o en el futuro
  • No está muy consciente del paso del tiempo
  • En general no es puntual
  • Actúa sin pensar excesivamente en las consecuencias
  • Se queja de las personas rígidas y que planifican excesivamente
  • En general ve el tiempo como una línea donde el pasado se encuentra atrás y el futuro adelante

A través del tiempo

  • En general es estructurado, ordenado y le gusta planificar
  • Cuando decide algo difícilmente lo cambia
  • Usa las palabras “debo” y “tengo que”
  • Piensa frecuentemente en el pasado o el futuro
  • Está muy consciente del paso del tiempo
  • Es muy puntual. Piensa que no ser puntual es una falta de respeto.
  • Planea bien antes de hacer algo
  • Se queja de las personas desordenadas, que no planifican o que no cumplen su palabra
  • En general ve el tiempo como una línea donde el pasado se encuentra a un lado y el futuro al otro

Es probable que al leer la descripción te hayas identificado más con un estilo que con el otro. Ninguno de los estilos es ideal. De hecho cada uno de ellos tiene sus ventajas y desventajas.

Las personas que se manejan con el estilo “dentro del tiempo” en general son más flexibles, disfrutan más del presente y pueden ser más creativos. Sin embargo pueden ser vistos como indecisos, desorganizados y poco eficientes. 

Por otro lado, las personas con estilo “a través del tiempo” en general son muy eficientes, pero pueden ser acusados de poco espontáneos, de que no disfrutan del momento presente y de comportarse de manera rígida.

Me gustaría que identifiques cual es tu estilo predominante y el de tus compañeros de trabajo más cercanos. En la próxima nota te voy a dar algunas sugerencias para aprovechar al máximo este conocimiento y como adaptarte a trabajar con personas que tengan un estilo diferente al tuyo.

Saludos
Martin

El camino del éxito según Luzu Vlogs

Quiero presentarte un interesante video de Luzu Vlogs sobre el éxito. El mismo transmite conceptos importantes que hemos visto en este blog, y están presentados de forma sencilla y clara.
Sin más palabras te dejo con el video: 
Me gustaría que luego de verlo me cuentes qué parte o qué frase te llegó más. Aquí te dejo mi favorita, la cual se alinea con nuestra filosofía: 
“El recurso más importante que necesitas para hacer cualquier proyecto está en tu cabeza”
Saludos
Martin

¿Qué creencias te limitan en tu trabajo?

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Ya hablamos en otra nota del poder de las creencias. Una creencia es la percepción de certeza hacia algo. Aquello que creemos con convicción se vuelve parte de nuestra realidad. Las creencias afectan nuestra percepción, nuestra interpretación de la realidad, nuestras acciones y por lo tanto nuestros resultados. Por esta razón es tan importante identificar y cambiar aquellas creencias que nos limitan.
Esto aplica también en el ámbito laboral. Muchas veces nos esforzamos por buscar un trabajo, enfocándonos principalmente en mejorar nuestro CV o aprendiendo técnicas para defendernos en una entrevista. Si bien estos aspectos son importantes, nuestras limitaciones mentales auto impuestas también juegan un rol muy importante en el proceso de encontrar trabajo. Si pasamos esto por alto, nuestros resultados pueden no ser los esperados.
Por ese motivo quiero hacerte la siguiente pregunta: ¿qué creencias te limitan en tu trabajo o en tu búsqueda laboral?
Me gustaría que te tomes un momento para pensar las respuestas con tranquilidad. Aquí te presento algunos ejemplos de creencias limitantes relacionadas con el trabajo:
  • "No puedo tener un puesto de gerente"
  • "No puedo conseguir un trabajo mejor porque existen personas más capacitadas que yo en el mercado"
  • "Siempre me va mal en las entrevistas"
  • "No soy bueno para trabajar en equipo"
  • "No puedo ganar dinero haciendo lo que me gusta"
  • "Solamente puedo trabajar en x posición en x rubro"
  • "No puedo tener el trabajo que busco porque no tengo un título profesional"
  • "No puedo tener el trabajo que quiero porque ya estoy viejo"
Quizás hayas notado las palabras "no puedo", "siempre", "solamente" y "no soy bueno". Cuando usamos estas palabras es posible que estemos frente a una creencia falsa.
Dichas creencias limitan enormemente nuestras acciones. Nos hunden en la pasividad. Como consecuencia de eso nuestros resultados están muy lejos de lo que podrían ser. Dado que estos resultados mediocres confirman nuestra creencia limitante, la misma se vuelve gradualmente una profecía auto cumplida y el círculo vicioso es cada vez más fuerte hasta que se vuelve parte de nuestra realidad cotidiana. Es en este momento en el que las creencias se convierten en "anteojos mentales" con los cuales percibimos la realidad.
Es hora de superar estas creencias y para eso quiero darte algunas sugerencias:

1. Definir un plan de acción que desafíe cada creencia

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Si las creencias nos generan pasividad debemos ponernos en acción. Pensá por un minuto la respuesta a estas preguntas:
  • ¿Qué haría si por un momento no creyera que esta creencia es verdad?
  • ¿Qué haría si supera que es imposible fracasar?
La respuesta a estas preguntas nos da una idea de las acciones que debés llevar adelante. 
Por ejemplo, supongamos que tenés la creencia de que tu jefe no va a aceptar una propuesta que le hagas. Si pensaras que la creencia no es verdad seguro que irías y le harías la propuesta. Ponete entonces en acción. Buscá la mejor manera y el mejor momento de hacerlo y ¡hablá con tu jefe!. Para ser más efectivo a la hora de hacer la propuesta podés ayudarte con la siguiente nota: 7 sugerencias para hacer pedidos efectivos.
Acordate entonces de pensar en qué harías si creyeras que podés lograrlo. Luego simplemente hacelo. La acción es un componente fundamental del éxito.

2. Buscar evidencia de que mi creencia es falsa

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Según Bob Proctor, autor del libro Tu naciste rico, nuestro sistema de creencias se basa en la evaluación que hacemos sobre un evento. Cuanto más evaluamos y cuestionamos algo más probable va a ser que podamos cambiar nuestra manera de verlo. 
Supongamos que la creencia que tenemos es "no puedo tener un trabajo de gerente sin tener un título". Buscá desafiar esta creencia como si fueras un crítico:
  • ¿Existe alguna persona que tenga un título de gerente sin tener un título profesional?
  • ¿Cómo lo hizo esta persona?
  • ¿Si alguien lo hizo, cómo puedo hacerlo yo?
Cuanto más evidencia encuentres que desafíe la creencia menos vas a creer en ella. Aquellas personas que encuentres podrán ser tu modelo de referencia para aprender y cambiar esta creencia más rápido aún.

3. Crear nuevas creencias potenciadoras

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Las creencias fueron construidas en el pasado, de acuerdo a nuestra educación, mandatos familiares, la cultura, experiencias repetitivas, etc. Si de chico nos decían algo lo creíamos sin cuestionarlo aunque no fuera verdad, dado que en ese momentos no teníamos los recursos para decidir por nosotros mismo si creer en eso o no.
Sin embargo, hoy en día podemos crear nuestras propias creencias. Podemos decidir si queremos seguir creyendo en aquello que hasta ahora creímos. Para eso te sugiero que revises una a una tus creencias y te preguntes si vale la pena seguir creyendo que es verdad. Podés hacerte las siguientes preguntas:
  • ¿En quién te convertirías en 5 o 10 años si seguís con esa creencia?
  • ¿Cómo sería tu futuro si la cambiaras?
La respuesta a estas preguntas va a motivarte a hacer un cambio. Una vez que decidas cambiar dichas creencias, hacé una lista de otras nuevas creencias que te gustaría tener, y leelas cada día hasta que puedas incorporarlas.

4. Formular preguntas efectivas

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Nuestra mente se comporta como una máquina que responde aquellas preguntas que le hacemos. Para usar esto a nuestro favor debemos formular preguntas efectivas, preguntas que nos ayuden a encontrar soluciones y a superar nuestras creencias limitantes.
A partir de una creencia limitante podemos formular una serie de preguntas efectivas que nos ayuden a encontrar nuevos recursos para cambiar dicha creencia. Esto lo fuimos haciendo en las sugerencias anteriores.
Si la creencia es "no puedo tener un puesto de gerente" algunas preguntas que puedo hacerme son: ¿qué puedo hacer para tener un puesto de gerente? ¿cual es la mejor manera de convertirme en un gerente? Al hacer estas preguntas nuestra mente va a salir de la limitación y buscar opciones. Para que esto funcione debemos acompañar la pregunta de una imagen atractiva de éxito. Si dicha imagen resulta suficientemente atractiva, nuestra mente va a trabajar en alcanzarlo. Tené un lapiz y papel a mano y cada vez que se te ocurra una idea anotala por más absurda que parezca. Una vez que tengas un número considerable de respuestas, tomate un momento para priorizarlas y ponerte en acción.
Cambiar nuestras limitaciones puede requerir tiempo y esfuerzo, pero la recompensa vale la pena dicho esfuerzo. Requiere cambiar nuestra manera de pensar, sentir y actuar por tiempo suficiente como para que se convierta en un nuevo hábito. Una vez que lo hayamos hecho nos convertiremos en una nueva persona, en alguien más alineado con quien queremos ser.
Saludos
Martín 

3 hábitos para ser más productivo

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En notas anteriores hablé sobre productividad. En una de ellas presenté 6 sugerencias para ser más productivo, y en dicha nota propuse disminuir las interrupciones y trabajar en intervalos de alta concentración seguidos por breves descansos. Este método incrementa drásticamente la productividad pero para poder hacerlo efectivamente debemos ser capaces tanto de concentrarnos sin distracciones como de interrumpir una tarea cuando sea necesario hacerlo. A continuación te presento 3 hábitos fundamentales para ser productivo:

1. Mantener el foco y la concentración

La concentración es poder. Sin embargo a muchas personas les cuesta mantenerse concentradas en una tarea determinada. Es común distraerse continuamente.
¿Cómo podemos mejorar la concentración y el foco?
Al enfocar nuestra atención en algo se refuerzan los circuitos cerebrales asociados. Si practicamos la concentración una y otra vez, estos circuitos cerebrales serán cada vez más fuertes. Como consecuencia de esto, será cada vez más fácil concentrarnos y permanecer enfocados en esta idea. Por lo tanto, es importante adquirir este hábito.
Un claro ejemplo de esto es cuando nos vamos de vacaciones. Al volver a nuestro trabajo, es común que nos cueste mucho concentrarnos. Nuestro cerebro busca distraerse una y otra vez. Nos cuesta mucho mantener el foco. Sin embargo, una vez que transcurren unos días nos vamos familiarizando nuevamente con el ritmo de trabajo, hasta que concentrarnos no resulta tan difícil.

Ejercicio para practicar la concentración

Si te cuesta concentrarte te recomiendo tomar un momento para practicar la concentración y el foco. Te sugiero comenzar con un intervalo de tiempo breve. Podrías comenzar durante un intervalo de un minuto. Enfocá tu atención en una idea positiva que tengas y buscá mantener el 100% de tu atención en esta idea durante 60 segundos. Si en algún momento perdés la concentración volvé a empezar desde cero.
Una vez que logres hacerlo por un minuto, aumentá gradualmente el período de tiempo hasta llegar a los 5 minutos, luego 10, 15, 20, 30 minutos, hasta llegar a 50. Una vez que logres esto aplicalo diariamente cuando trabajes en intervalos de 50 minutos. Cuando lo hagas por 30 días habrás adquirido el hábito de mantener la concentración.

2. Vivir el presente

Otro hábito relacionado con la productividad es la habilidad de mantenernos en el momento presente. Cuando nuestra mente se distrae, la misma puede irse al pasado o al futuro. Llevamos nuestra mente al pasado cuando reflexionamos sobre algo que ocurrió. Y hacemos lo mismo con el futuro cuando planificamos o nos preocupamos.
Pensar por momentos en el pasado y en el futuro no tiene nada de malo, pero debemos hacerlo con un propósito y bajo nuestro propio control (por ejemplo, al visualizar una idea o reflexionar sobre cómo actuamos en un momento pasado). Si dejamos libremente que nuestra mente divague vamos a perder la conexión con el momento presente. Esto no solamente disminuye nuestra productividad sino que puede también ser la causa de mucha preocupación, y si no lo controlamos puede volverse permanente. Si no podemos dejar de pensar en el pasado o en el futuro estamos siendo esclavos de nuestra mente. Ella nos controla a nosotros en vez de nosotros a ella.
¿Cómo hacemos para mantener nuestra mente en el ahora?
Un ejercicio interesante propuesto por Eckhart Tolle, autor del libro El Poder del Ahora, es concentrarse en las sensaciones físicas. Tomá unos minutos en un momento de tranquilidad y enfocate en las sensaciones de tu cuerpo. Si estás sentado, concentrate en el contacto de tu cuerpo con la silla. Si estás de pié enfocate en el contacto de tus pies con el suelo. Respirá suvamente y sentí cómo entra y sale el aire de tu cuerpo. Juntá tus manos y sentí el contacto de las mismas. Hacelo por unos minutos sintiendo tu cuerpo profundamente. Si te vienen pensamientos a la mente dejalos pasar, sin enfocarte en ellos.
Cada vez que realices una tarea física, enfocate en ella por completo. Por ejemplo, si estás subiendo o bajando una escalera, poné atención a cada paso, a cada movimiento. Hacé que la tarea no sea un medio para un fin sino un fin en sí mismo. Enfocá toda tu energía en ella. Si te estás lavando las manos, poné tu energía en las manos, en el contacto con el agua, el aroma del jabón, etc. 
Si lo hacés con suficiente concentración y tranquilidad, vas a aprender a estar concentrando por completo en el momento presente. Practicalo una y otra vez durante 30 días.
Una vez que lo hayas hecho incorporalo en tu trabajo. Cuando realices una tarea buscá enfocar toda tu atención el dicha tarea y evitar que tu mente se aparte del momento presente. 

3. Tomar descansos efectivos

Otro hábito importante es poder permitirte dejar de trabajar en un momento dado. A muchas personas les cuesta mucho interrumpir una tarea antes de ser terminada. Esto es aún más fuerte en aquellas personas con baja tolerancia a la incertidumbre, dado que no pueden quedarse tranquilos hasta terminar algo.
Esto a veces puede ser positivo, pero si vamos a trabajar en períodos de alta concentración debemos ser capaces de tomarnos un descanso cuando sea necesario. Para esto te sugiero que uses un cronómetro para medir tus tiempos de trabajo y cuando sea momento de una pausa la tomes sin postergarla.
No sólo es importante tomar la pausa, sino también poder dejar de pensar en la tarea que estabas realizando. Si seguís pensando en lo que estabas haciendo tu mente no va a descansar y por lo tanto de nada te va a servir el descanso.
Para que puedas trabajar en períodos de alta concentración no solamente es importante concentrarte completamente mientras realizás la tarea sino también poder dejar de pensar en ella cuando estás descansando. Lo que hagas en este momento de descanso debe ser lo más diferente posible a la tarea que estabas haciendo. Algunas sugerencias pueden ser: ir a caminar, mirar el mar o un paisaje que relaje (si no estás cerca del mar podés usar una imagen), darte un baño o mirar un programa humorístico. 
Una vez que adquieras estos hábitos y hayas puesto en práctica las sugerencias que te presenté, tu productividad aumentará como mínimo un 100%. 
Saludos
Martín