3 principios sobre la productividad
Continuando con el tema productividad hoy quiero presentarte tres principios que complementan las notas que presenté anteriormente. Los mismos van a ayudarte a reflexionar sobre tus acciones y sobre cómo hacer ajustes para ser más productivo:
1. Actividad no es productividad
Muchas veces estamos "muy ocupados" pero cuando llega el final del día nos damos cuenta que no hicimos mucho. ¿Te pasó alguna vez que trabajaste todo el día casi sin moverte de tu oficina pero al terminar la jornada sentiste que no fuiste muy productivo? Quizás te quedaron tareas importantes sin hacer o sin terminar.
Esto ocurre porque el hecho de estar ocupados realizando tareas no garantiza la productividad. Esto se relaciona mucho con las notas que presenté anteriormente: la ley de Pareto y la matriz de Stephen Covey donde hablamos de lo importante y lo no importante.
Es importante que al comenzar el día te tomes un momento para contestar esta pregunta:
¿Cuáles son los resultados más importantes que quiero alcanzar hoy?
Más que en tareas, resulta más beneficioso enfocarse en resultados a alcanzar. No importa tanto cómo lo hagamos sino lograr el resultado. Si te enfocás en tareas quizás no veas maneras más sencillas de lograr el objetivo.
Otro punto interesante que nos ayuda a diferenciar entre actividad y productividad es saber controlar nuestro deseo de gratificación inmediata. Me refiero a la tentación de realizar actividades que nos producen cierta gratificación a corto plazo pero nos distraen de nuestro objetivo.
Por ejemplo, quizás tengo como meta terminar un informe para el mediodía. Si me enfoco en dicho objetivo puedo hacerlo a tiempo. Sin embargo, mientras estoy enfocado en la tarea mi mente busca dispersiones como ser hacer una llamada telefónica, revisar mi correo personal, ingresar a una red social, leer las noticias, etc.
Si bien estas distracciones pueden usarse en los momentos programados de descanso, debemos evitarlas en los momentos que decidimos enfocarnos en nuestro objetivo. Si no lo hacemos, difícilmente alcancemos nuestra máxima concentración, y esta distracción si bien nos brinda una gratificación inmediata, nos está dificultando lograr el objetivo propuesto.
Para esto es importante tener hábitos que nos potencien y de eso habla el próximo principio.
2. Nuestros hábitos crean nuestro destino
Muchas veces menospreciamos el poder de las pequeñas decisiones y acciones cotidianas. Sin embargo, si repetimos las mismas acciones estas se convierten en hábitos que una vez adquiridos resultan muy difíciles de eliminar. Una vez que adquirimos el hábito de hacer algo vamos a hacerlo automáticamente en el futuro.
Volviendo al ejemplo de las interrupciones, si nos acostumbramos a distraernos en nuestro momento más productivo leyendo las noticias, vamos a adquirir este hábito y en el futuro, cuando queramos ser productivos probablemente nos distraigamos fácilmente leyendo las noticias.
Para evitar esto debemos crear hábitos que nos potencien. Si realizamos una actividad de manera reiterada por al menos 30 días, vamos a incorporarla como hábito. Una vez que lo hayamos hecho dicho hábito va a quedarse con nosotros de manera permanente.
El éxito no depende tanto de grandes logros repentinos, sino de pequeños logros repetidos una y otra vez. Por ejemplo, una persona promedio en Estados Unidos puede hacerse millonaria ahorrando un dólar por día durante 56 años. Si bien el período parece extenso, muchas veces creemos que para que alguien sea millonario debe trabajar mucho o tener un golpe de suerte. Sin embargo, una persona promedio en ese país puede hacerlo simplemente repitiendo una simple acción en el largo plazo.
Los grandes logros son pequeños logros que se mantienen en el tiempo. Por eso es importante incorporar hábitos positivos, que nos potencien y que nos ayuden a lograr nuestras metas.
¿Qué hábitos podrías incorporar?
Algunos ejemplos podrían ser: trabajar en intervalos de una hora sin distracciones, levantarme una hora más temprano, leer durante media hora por día, ejercitarme durante 45 minutos diarios, tomar 8 vasos de agua por día, etc.
Te recomiendo hacer una lista de hábitos positivos y ponerte en acción diariamente durante al menos 30 días hasta incorporarlo. Si bien los primeros días puede ser difícil, la gratificación valdrá la pena el esfuerzo.
3. Caos interno crea casos externo
Es posible que tengas cierto desorden en tu vida en lo que se refiere a tus tareas. Me refiero por ejemplo a tareas sin terminar, decisiones sin comunicar, papeles sin ordenar, archivos en tu computadora sin organizar, etc. Este desorden afecta también tu productividad.
Una primera respuesta podría ser tomarte un momento para ordenar este caos.
Sin embargo, como lo dice el título, el caos externo es creado por el caos interno. Me refiero a que el desorden en tu mundo externo (papeles, oficina, etc.) se crea a partir de un desorden similar en tu mente. Es importante tener esto en cuenta porque por más que dediques tiempo a ordenar tu caos externo, si tu mente está desordenada el desorden externo va a volver tarde o temprano.
El solo hecho de ser consciente de esto puede ser de gran ayuda.
Luego, es necesario que te enfoques en trabajar tu caos interno. Algunas preguntas que puede resultarte útil responder pueden ser:
¿Qué conflictos internos tengo sin resolver?
¿Cómo puedo resolverlos?
¿Qué decisiones me ayudarían a solucionar dichos conflictos?
¿Qué acciones importantes he postergado?
¿Qué cambios en mi vida me ayudarían a ordenar mi mente?
Encontrar la respuesta a estas preguntas probablemente requiera reflexión y sinceridad con vos mismo. Ponerlas en práctica puede requerir tiempo y esfuerzo pero va a ayudarte a ordenar tu mente y como consecuencia tu mundo externo.
Saludos
Martin
La ley de Pareto y su aplicación a la productividad
En notas anteriores hablamos sobre productividad. Si no leíste dichas notas te invito a que lo haga aquí: 6 sugerencias para aumentar la productividad y La matriz de Stephen Covey.
Hoy quiero hablarte de la ley de Pareto, que también es conocida como la ley del 80-20. La misma puede enunciarse de distintas maneras pero aplicada a resultados podríamos describirla así:
El 80% de los resultados proviene del 20% del esfuerzo
Podrías cambiar la manera de enunciar este principio según el tipo de trabajo que realices. Podrías por ejemplo decir que el 80% de los ingresos proviene del 20% de los productos o del 20% de los clientes, que el 80% de los errores en un software se encuentra en un 20% del código, etc.
Si aplicamos este principio podemos mejorar nuestra productividad. Para esto lo primero que debemos hacer es encontrar nuestro 20% más productivo.
¿Cuál es tu 20% de las tareas que produce el 80% de los resultados?
Me gustaría que te tomes un momento para hacer este análisis. Una vez que lo hayas hecho, el mismo puede darte ideas interesantes para mejorar tu productividad.
Dentro del 80% que no te produce los mejores resultados, ¿qué tareas podés delegar, eliminar o por lo menos dedicar menos tiempo a realizaras?
Al disminuir estas tareas y al aplicar las sugerencias para ser más productivo que te presenté previamente, vas a poder hacer más del 20% de las tareas que te producen el 80% de los resultados.
Por ejemplo, si tenés 10 clientes y 2 de ellos te producen el 80% de las ganancias, algunas opciones podrían ser:
- Buscar generar nuevos negocios con los dos clientes que producen el 80% de las ganancias
- Considerar eliminar o disminuir el tiempo de dedicación a alguno de los clientes que producen en total el 20% de las ganancias
- Buscar nuevos clientes similares a los dos clientes que me generan más ingresos
La regla del 80-20 también puede aplicarse a la administración del tiempo para dar prioridad a las tareas que producen los mayores resultados. En las sugerencias para ser más productivos te sugerí comenzar el día con la tarea más importante. Dicha tarea debería ser parte del 20% que genera el 80% de los resultados.
Este principio complementa a la matriz de Stephen Covey, y debe aplicarse de manera permanente.
Saludos
Martin
La matriz de Steven Covey y su aplicación a la productividad
(IMPORTANTE:. Si lo preferís podés ver nuestro video sobre productividad donde también presentamos la matriz de Stephen Covey. Y además te recomendamos a continuacíón nuestros video cursos gratuitos: Inyección de Coraje y 15 Pilares de la Autoconfianza.)
Quizás hayas escuchado hablar alguna vez de la matriz de Stephen Covey. Dicho autor se especializa en efectividad, y en su libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, Covey nos presenta esta matriz.
La misma contiene dos dimensiones: importante-no importante (va o no va con mi propósito) y urgente-no urgente (requiere o no atención inmediata). Combinando estas dimensiones obtenemos cuatro cuadrantes como se muestra a continuación:

Veamos uno a uno los cuadrantes:
- El cuadrante 1 contiene las tareas que son importantes y urgentes. Aquí se incluyen las tareas que van con tu propósito laboral y que requieren atención inmediata. Un ejemplo de esto puede ser un reclamo urgente de un cliente importante debido a un problema crítico que podría implicar perder al cliente. Es importante y es urgente.
- El cuadrante 2 incluye las tareas que son importantes pero no urgentes. Son tareas que van con tu propósito pero no requieren atención inmediata. Un ejemplo de esto podría ser el mantenerse capacitado y actualizado, o planificar la estrategia de un equipo. No es una tarea urgente pero es importante que se haga.
- El cuadrante 3 se refiere a aquellas tareas que si bien no son importantes son urgentes. En realidad son tareas urgentes para otras personas, pero no van con tu propósito. Muchas de estas tareas aparentan que están en el cuadrante 1 pero por el hecho de no ser urgentes no lo están. Ejemplos son llamadas, pedidos, que pueden delegarse o eliminarse
- Finalmente en el cuadrante 4 se encuentran aquellas tareas que no son importantes ni urgentes pero que seguimos realizando por costumbre. Estas tareas implican un desperdicio del tiempo. Un ejemplo es cuando nos distraemos haciendo algo que no nos aporta nada ni a nosotros ni a los demás y por lo tanto resulta en una pérdida de tiempo
Ahora quiero proponerte es un ejercicio. Me gustaría pedirte que durante una semana de tu trabajo prestes atención al tipo de tareas que realices y que midas qué porcentaje de tu tiempo dedicás a cada cuadrante. ¿A qué cuadrante dedicás la mayoría de tu tiempo?
Si es al cuadrante 1 probablemente te encuentres apagando incendios permanentemente. El problema de esto es que lleva al estrés y al desgaste. Difícilmente tengas tiempo para planificar y anticipar problemas, identificar oportunidades y ver a futuro. Esta falta de planificación y anticipación va a hacer que surjan aún más problemas lo cual va a aumentar la cantidad de tareas en el cuadrante 1. Esto genera un círculo vicioso que desencadena más crisis y estrés.
Para romper con este círculo vicioso es necesario dedicar más tiempo al cuadrante 2: aquello que es importante pero no es urgente. Esto hará que las tareas del cuadrante 1 disminuyan.
¿Cómo podemos obtener más tiempo para dedicar al cuadrante 2? Para eso debemos quitarle tiempo a los cuadrantes 3 y 4.
El cuadrante 4 es totalmente inútil. No hay nada importante en el cuadrante 4 porque sino, por definición, estaría en el cuadrante 2. Las tareas en este cuadrante deben eliminarse.
El cuadrante 3 tampoco tiene mucho valor, excepto para otras personas. Para eso debemos aprender a decir no, o a delegar tareas. Al decir no a los cuadrantes 3 y 4 estamos diciendo sí al cuadrante 2. Y cuando esto ocurre el cuadrante 1 se hace cada vez menor.
Me gustaría que lo pongas en práctica, junto con las sugerencias para ser más productivo, y luego de 30 días vuelvas a evaluar el resultado.
Saludos
Martín
6 sugerencias para aumentar la productividad
Un gran problema de muchas personas es la falta de tiempo. Con las exigencias laborales y personales de hoy en día a muchas personas les resulta difícil tener tiempo libre para realizar las actividades que desean.
Por ese motivo resulta fundamental aprender a ser más productivo, es decir hacer más en menos tiempo.
Hoy quiero darte algunas sugerencias para que puedas aumentar la productividad en tu trabajo. Las mismas aplican a la mayoría de los puestos de trabajo de oficina, aunque según de qué puesto se trate puede ser necesario que te vuelvas creativo para hacerle los ajustes necesarios.
También es importante tener en cuenta que estos cambios pueden requerir que salgas de tu zona cómoda. Es probable que te hayas acostumbrado a trabajar de determinada manera. Vas a tener que darte tiempo para aplicar estos cambios poco a poco hasta que puedas incorporarlos como hábitos. Te aconsejo que no los rechaces si te resultan difíciles de aplicar. Con perseverancia y voluntad vas a poder aplicarlos gradualmente.
Las sugerencias son las siguientes:
1. Tener claro a qué vas a dedicar el tiempo extra
El primer paso es motivarte a ser más productivo y para eso es necesario tener un propósito. ¿Cuál es el verdadero motivo que te hace buscar ser más productivo? ¿Qué harías si tuvieras más tiempo? ¿Cuanto tiempo extra necesitás exactamente?
Como ya hemos visto reiteradas veces, los objetivos que fijamos deben ser específicos. Debemos saber exactamente cuando los hemos logrado. Además, dichas metas deben motivarnos. Si no estamos motivados no vamos a hacer mucho para lograrlos. Establecer un propósito para ser más productivo te va a ayudar a lograrlo más fácilmente.
Tener dicho propósito en mente te va a mantener enfocado en ser productivo y en evitar las distracciones y la inacción producida por la desmotivación y la pereza.
Algunos propósitos posibles podrían ser: "quiero tener tiempo para comenzar mi propio emprendimiento", "quiero pasar más tiempo con mi familia", "quiero tener tiempo para volver a la universidad y hacer un posgrado", "quiero ser más productivo en mi trabajo para poder irme en hora en vez de quedarme hasta tarde", "quiero dar un esfuerzo adicional para aplicar a un ascenso", "quiero tener más tiempo para hacer ejercicio", etc.
Una vez que definas qué harás con el tiempo extra estás en condiciones de pasar a la siguiente sugerencia.
2. Trabajar en intervalos de alta concentración
Según Eben Pagan, gurú en el mundo de los negocios y autor del programa de productividad llamado "Wake up prductive" (despiertate productivo), para ser más productivo debemos trabajar en intervalos de alta concentración.
Según este autor, nuestro cerebro es más productivo si alternamos períodos de alta concentración con períodos breves de descanso. Este método aprovecha los ciclos de renovación de energía del cerebro y el cuerpo.
Lo que Eben sugiere es dividir nuestras horas de trabajo en bloques de dos horas y media de duración. Estos bloques a su vez se dividen en otros sub bloques como se indica a continuación:
50 minutos de trabajo de alta concentración en una tarea
10 minutos de breve descanso
50 minutos de trabajo de alta concentración en una tarea
10 minutos de breve descanso
30 minutos de descanso
Esta modalidad de trabajo permite que nos enfoquemos en una tarea determinada por 50 minutos. Luego de eso tomamos un breve descanso que nos permite descansar la mente, para luego repetir el proceso.
Antes de comenzar cada período de trabajo de 50 minutos es útil establecer un objetivo a lograr en ese tiempo. Por ejemplo, nuestro objetivo podría ser escribir una propuesta a un cliente, o preparar la presentación para el equipo de ventas. Si el tiempo de la tarea es mayor a 50 minutos podemos continuarlo en el bloque siguiente. Si terminamos la tarea en menos de 50 minutos podemos establecer otro objetivo. Una vez mas, tener un objetivo nos permite estar más enfocados en lograrlo.
Es importante trabajar en estos 50 minutos con el foco absoluto en el objetivo que nos hayamos planteado previamente sin interrupciones. Para esto va a ayudarte nuestra próxima sugerencia.
Además, en los momentos de descanso es importante hacer una pausa. No resulta productivo si nos quedamos realizando la misma tarea. Incluso en momentos de urgencia, por más que parezca que tomar una pausa puede hacernos perder tiempo, vamos a compensarlo dado que nuestro cerebro va a estar más descansado.
Durante los descansos de 30 minutos te sugiero levantarte de tu silla y hacer algo que te haga olvidar del trabajo.
3. Disminuir las interrupciones
Según Tim Ferris, autor del libro La semana laborar de 4 horas, las interrupciones disminuyen la productividad. Muchas empresas valoran el hacer varias tareas al mismo tiempo (multitasking). Sin embargo, según este autor, el multitasking es un mito dado que nos vuelve más improductivos dado que el hacer varias tareas a la vez implica tener más interrupciones.
Cuando nuestro cerebro está concentrado, enfocado en una tarea, podemos ser mucho más productivos. Sin embargo, si nos interrumpen en un momento de alta concentración podemos perder mucho tiempo. No solo perdemos el tiempo en que nos distraemos con otra tarea, sino el tiempo que nos lleva volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo originalmente. Esto puede tomar hasta media hora.
Para esto resulta fundamental evitar las interrupciones lo más posible.
¿Cómo podemos evitar las interrupciones cuando cada día parece haber más cosas urgentes que no pueden esperar?
Como primer paso recomiendo registrar durante una semana las interrupciones que tenemos. Podemos usar un cuaderno y tomar nota de qué tipo de interrupciones tenemos y cuanto tiempo duran. Esto nos ayuda a cuantificar dichas interrupciones y saber qué tanto tiempo nos están quitando.
Una vez que somos conscientes de esto podemos buscar una manera de minimizar estas interrupciones. Por ejemplo, si trabajo con proveedores y me interrumpen con llamadas puedo planear una ventana de tiempo más reducida en la cual voy a recibir llamadas de proveedores. En vez de recibir llamadas todo el día puedo hacerlo de 2 a 5 de la tarde. Esto me permite enfocarme en esto durante menos tiempo y asegurarme que en el resto del día voy a tener menos interrupciones. En este caso es recomendable comunicar el cambio claramente a los proveedores y con la anticipación necesaria.
Otra opción sería pedir a los proveedores que se comuniquen por correo electrónico o a través de un formulario de reclamos y comunicarles que vas a estar respondiendo a dichos reclamos en un horario pre establecido. Esta opción es aún más productiva dado que elimina totalmente las interrupciones. Los reclamos van a llegar por email o por un formulario y los vas a poder resolver todos juntos.
Las interrupciones pueden surgir también de tu propia mente, cuando te acuerdes de algo urgente que tendrías que haber hecho y no hiciste. Cuando esto pasa es muy tentador querer dejar de lado la tarea actual y pasar a la otra más urgente.
Si bien eso puede ser lo más obvio, te sugiero no interrumpir tu tarea a menos que sea una verdadera urgencia. En vez de interrumpir tu tarea podés tomar nota de la misma y ponerla en la lista de pendientes.
Aquí es donde más tenés que salir de tu zona cómoda. Si trabajás con otras personas, cada una de ellas va a manifestar que su pedido es urgente. Sin embargo, muchas veces esto no es así. Es importante que puedas ver la urgencia de la tareas de manera objetiva, y te permitas trabajarlas de manera acorde.
4. Agrupar las tareas en lotes
Esta sugerencia se relaciona con las economías de escala. En microeconomía, las economías de escala refieren al hecho de que los costos medios de una unidad de producción disminuyen a medida que el volumen de producción aumenta.
Este principio aplica a muchas tareas cotidianas. Se basa en que al realizar una tarea de manera repetitiva los tiempos de preparación de la tarea disminuyen, además de que la velocidad en la que realizamos la tarea misma aumenta también.
Por ejemplo, supongamos que tenés que pagar diez facturas a través del portal de tu banco que te permite hacer pagos online. Seguramente sería mucho más rápido juntar todas las facturas y pagarlas todas que pagar una factura por día.
¿Por que ocurre esto?
Pagar una factura requiere cierto tiempo de preparación. En este caso la preparación podría ser ingresar a la página web del banco. Si pagamos todas las facturas juntas esto lo haríamos una sola vez. Además, una vez que pagamos una factura, la siguiente podemos pagarla de manera más rápida ya que cuando más pagos realizamos más ágiles nos volvemos en usar dicha herramienta de pago.
Con esto en mente podrías pensar en todas las tareas cotidianas que podrías agrupar en lotes, y así ahorrar tiempo.
Algunos ejemplos podrían ser: hacer o recibir llamadas, enviar o recibir emails, atender pedidos en persona, instalar programas, imprimir documentos, etc.
Dicho esto, te recomiendo hacer una lista de todas las tareas que podrías agrupar en lote y luego pensar en un intervalo de tiempo para realizar cada una de estas tareas.
Es importante que comuniques este cambio de rutina a otras personas con quien trabajes.
Por ejemplo, si sos de esas personas que leen el correo electrónico continuamente es posible que al principio te cueste hacerlo de manera menos frecuente. Quizás pienses que puede llegarte un problema urgente y que por eso debés estar pendiente del correo electrónico. Si bien esto es posible, la verdad es que no ocurre tanto como creemos.
La mejor manera de implementar esto es de manera gradual. Podrías por ejemplo leer el correo electrónico cada una hora y evaluar los resultados. Una vez que te sientas cómodo con esta frecuencia, podés hacerlo cada dos horas y así sucesivamente. Si trabajás en un puesto muy crítico podrías dejar el teléfono como alternativa en caso de que ocurra una emergencia.
5. Comenzar el día con una tarea de alta complejidad
La mayoría de las personas comienza el día con tareas de baja complejidad. Es común que las personas lleguen a su trabajo, tomen un café, conversen un poco con sus compañeros, luego lean el correo electrónico, respondan algunos de ellos, y recién después de todo esto comiencen con una tarea más compleja.
El problema de esto es que en general la mañana es nuestro momento de más alta productividad (en la mayoría de los casos aunque no en todos), porque estamos descansados.
Tim Ferris sugiere comenzar el día con la tarea de más alta complejidad. Con esto estamos usando mas energía mental al comienzo del día, y esto nos deja las tareas más fáciles para cuando comenzamos a estar más cansados.
Leer el email es una tarea que no requiere mucha energía. Por lo tanto puede postergarse para más adelante.
Si te resulta muy difícil no leer el correo al comenzar el día, te aconsejo que lo hagas rápidamente buscando mensajes urgentes cuya atención no pueda ser postergada. Una vez atendidos los pedidos urgentes te sugiero dejar los mensajes no urgentes para más tarde, en un momento que tu mente esté más cansada y debas realizar una tarea sencilla.
6. Delegar, eliminar y decir no
Muchas veces caemos en el hábito de trabajar por trabajar. Tenemos tareas que realizamos regularmente pero que ya están obsoletas o son de baja prioridad. Estas tareas deben eliminarse.
Te aconsejo que cada tanto hagas un análisis de todas las tareas en las cuales estás trabajando, y elimines aquellas que no son de alta prioridad o que puedan dejarse de lado.
Finalmente, no tenemos por qué hacer todo lo que nos piden. Si no tenemos tiempo para hacer algo o no nos corresponde hacerlo simplemente podemos decir no. Saber decir que no es parte de valorarnos a nosotros mismos y a nuestro tiempo.
Como dije anteriormente, implementar estas sugerencias puede no ser fácil, más aún en algunos puestos donde la interrupción es casi permanente. De todas maneras siempre es posible mejorar. Cuanto más lo apliques más productivo vas a ser. Te deseo mucho éxito!
Saludos
Martin
6 sugerencias para escribir un correo electrónico eficaz
En una nota anterior hablamos sobre la importancia del correo electrónico como medio de comunicación. Hoy quiero darte algunas sugerencias para que puedas escribir un correo electrónico o email efectivo:
1. Pensar si el correo electrónico es el medio de comunicación correcto
Muchas veces cuando tenemos que comunicar algo escribimos un correo electrónico sin considerar previamente si es el email la herramienta correcta para hacerlo. Esto puede ocurrir por costumbre. Sin embargo, no siempre un correo electrónico es el medio más efectivo para comunicar algo.Como vimos en este ejemplo, el email puede ser muy poco adecuado en algunos casos.
El correo electrónico puede ser una buena opción si es importante que mi mensaje quede documentado. También puedo enviar un email si quiero hacer un pedido no urgente a alguien que no está disponible en este momento, pero sé que más tarde va a recibirlo. Esto me permite enviar el pedido y luego olvidarme del mismo. El email puede ser también una buena opción si tengo que comunicar un mismo mensaje a diferentes personas.
Sin embargo, en caso de emergencias puede no ser el mejor medio de comunicación. Si bien hoy en día muchas personas leen el mail cada vez de manera más frecuente, nada nos garantiza que el mensaje vaya a ser leído inmediatamente. Además, la emergencia puede generar una reacción emocional, que puede manejarse de una manera más efectiva si usamos el teléfono o una reunión cara a cara.
En caso de dar una mala noticia o feedback negativo, el email tampoco suele ser una buena alternativa. En estos casos resulta más conveniente tener una reunión en persona.
Lo mismo ocurre si mi comunicación puede dar lugar a muchas preguntas, a discusión o a debate. En ese caso, un email puede desencadenar muchas respuestas y dar lugar a confusión y malentendidos. En estos casos es mejor usar el teléfono o una reunión personal.
Muchas veces, quizás por comodidad o por evitar la confrontación, enviamos emails en situaciones en las cuales no deberíamos hacerlo. Por ejemplo, un gerente podría enviar el resultado negativo de una evaluación de desempeño por email por miedo a que su colaborador reaccione de mala manera si se la entrega en persona. Sin embargo, por más que no tenga que enfrentarlo cara a cara, los efectos se van a presentar de todas maneras, y pueden ser peores que si la situación se encara personalmente.
2. Tener claro el propósito del email
En muchas ocasiones comenzamos a escribir sin antes ordenar en nuestra mente las ideas que queremos comunicar. El resultado es un email incompleto, redundante o confuso. Para evitar esto, antes de escribir el correo ayuda preguntarnos cuál es el propósito del mismo. El propósito de un email podría ser por ejemplo: informar, influenciar o hacer una pregunta.
Con este propósito en mente va a ser más fácil redactar el mensaje. Si existe más de un propósito debemos considerar escribir más de un correo. Por ejemplo, si queremos escribirle a una misma persona para informarla de una noticia, y también para hacerle una pregunta, es común incluir todo en un mismo mensaje.
Este método en apariencia parecería ser más efectivo. Sin embargo, puede generar respuestas incompletas. Es posible que el destinatario lea la información pero olvide contestar las preguntas. La solución a esto es que en lo posible cada correo electrónico tenga un solo propósito.
3. Tener claro quiénes son los destinatarios
Antes de redactar el mensaje es importante tener claro los destinatarios del correo. Esto implica además de hacer la lista, tener claro quienes estarán en el “para:” y quienes en el “cc:” (carbon copy).
Luego de hacer la lista de destinatarios resulta útil preguntarse si todos deben recibir la misma información. Si esto no es así consideremos escribir más de un mensaje. Un ejemplo clásico es cuando quiero mandar un estado del proyecto a mi jefe, pero quiero incluir a mi compañero en el mensaje y darle cierta información adicional. Es probable que mi jefe no necesite tanto nivel de detalle como mi compañero, a quién voy a dar detalles más técnicos. En este caso debemos evaluar la posibilidad de escribir dos mensajes diferentes.
También debemos preguntarnos si todos los destinatarios manejan el mismo lenguaje. Si esto no es así debo considerar enviar más de un correo. Este error es muy común en profesionales de tecnología, quienes suelen asumir incorrectamente que el resto de las personas entienden su lenguaje técnico y les interesa recibir tanta información.
4. Escribir un asunto que resuma el contenido del mensaje
El asunto del mensaje es una parte importante del mismo, y muchas veces este suele escribirse sin considerar el propósito del email. El asunto del mensaje es como el título de una nota en un periódico. Es lo que lo hace más o menos interesante de ser leído. Un asunto interesante puede hacer la diferencia en que un email sea leído inmediatamente, leído al otro día o no leído en absoluto.
Además de llamar la atención, el asunto permite buscar el mensaje más fácilmente en el futuro. Eso permite tanto al emisor como al receptor acceder a esta información mediante una búsqueda en caso de ser necesario.
El asunto debe ser descriptivo, específico, claro y conciso. Veamos algunos ejemplos.
Ejemplo no descriptivo/descriptivo:
- No descriptivo: Presupuesto
- Descriptivo: El presupuesto de marketing aumentó un 10%
Ejemplo vago/específico:
- Vago: Reporte
- Específico: Reporte de costos del proyecto Robotix
Ejemplo confuso/claro:
- Confuso: Este msg incluye los detalles de un plan de mkt
- Claro y conciso: Detalles del nuevo plan de marketing
También debemos considerar que muchas veces cuando respondemos a emails no revisamos el asunto. Está bien que dicho asunto no tenga cambios si los nuevos emails se refieren al mismo propósito original. Sin embargo, si el tema que se está tratando cambia resulta útil redactar un correo desde cero con un nuevo asunto.
5. Adjuntar archivos
Es común olvidarse de los archivos adjuntos. Para evitar esto, conviene adjuntarlos antes de redactar el mensaje.
Debemos también verificar el tamaño de archivo adjunto. Si bien las plataformas de correo electrónico hoy en día permiten adjuntar archivos de tamaño considerable, el incluir archivos muy grandes puede generar problemas para descargar dichos archivos.
6. Escribir un mensaje concreto
Una vez que hayamos tenido en cuenta las sugerencias anteriores, ya podemos escribir el mensaje. El mismo debe ser claro y conciso, teniendo en cuenta el propósito definido anteriormente.
El mensaje debería contener tres partes:
- Introducción: Setear el contexto, presentarme
- Cuerpo: Qué necesito exactamente (una expresión del propósito)
- Conclusión: Qué respuesta espero, agradecimiento y saludo
Una vez terminado el correo, revisar la redacción del mensaje, y verificar una vez más los destinatarios, el asunto y los archivos adjuntos. Luego de esto el email estará listo para ser enviado.
Saludos
Martin
La importancia del correo electrónico como medio de comunicación

Ya sea en la búsqueda de empleo o en un puesto de trabajo, cada correo electrónico (email) que enviamos influye en la imagen profesional que comunicamos. Un correo electrónico mal escrito puede generar malentendidos, haciéndonos perder oportunidades, tiempo, energía y dinero. Por otro lado, un correo electrónico escrito correctamente va a mejorar nuestra imagen, ahorrarnos tiempo y contribuir con el logro de nuestros objetivos laborales.
Para citar un ejemplo, en 2001, Neal Patterson, CEO de Cerner Corporation en Kansas City, Estados Unidos, envió furioso un email a 400 gerentes, reprendiéndolos por no lograr que sus empleados trabajen más de 40 horas semanales:
"El estacionamiento está casi vacío a las 8AM, al igual que a las 5PM. Como gerentes, o bien no saben lo que sus empleados hacen o no les importa. Tienen un problema y si no lo arreglan voy a tener que reemplazarlos. ¡Nunca en mi carrera permití a un equipo trabajar 40 horas semanales!"
Luego de que el contenido de este correo electrónico fue publicado en Yahoo, las acciones de Cerner bajaron un 22%.
Un trabajador promedio recibe entre 60 y 200 emails por día, y envía más de 25. Podemos decir que gran parte de la comunicación en una empresa se realiza a través del correo electrónico. Por lo tanto, el uso que le demos al correo electrónico puede estar afectando nuestro desempeño.
¿Qué tanta atención le prestás a la redacción de un correo electrónico? ¿Sabés como escribir un email efectivo? En nuestra próxima nota te voy a dar algunas sugerencias que van a ayudarte.
Saludos
Martin
Martin
Te presento nuestro nuevo sitio web
Hola,
Quiero invitarte a conocer nuestro nuevo sitio: www.integramasmas.com
En este enlace podrás encontrar todos nuestros productos y servicios en un solo lugar. También podrás ver las notas de este blog, el cual seguiremos actualizando.
¡Muchas gracias por acompañarnos en nuestro crecimiento!
Saludos
Martín
Quiero invitarte a conocer nuestro nuevo sitio: www.integramasmas.com
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¡Muchas gracias por acompañarnos en nuestro crecimiento!
Saludos
Martín
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